Des-vergüenza
Un mensaje de WhatsApp me recuerda que han pasado 50 años desde el día en que me gradué de bachiller. Un mensaje de WhatsApp, casi
Un mensaje de WhatsApp me recuerda que han pasado 50 años desde el día en que me gradué de bachiller. Un mensaje de WhatsApp, casi
Justamente cuando me había quedado sin palabras, me llama Raúl. –No me ha mandado su artículo –me dice. Justamente cuando estoy lejos, y ya empiezo
En Latacunga había un Monseñor. Usaba una larga sotana negra con ribetes, fajines y botones de color fucsia que se abotonaban interminables desde el cuello
“Tráeme las pastillas que están sobre el velador”, dijo papá a la hora del almuerzo. Sentí su orden como una daga helada. Con 10 años
Tan pronto empecé a trabajar en la profesión que había elegido, supe que me había equivocado, que nunca debí estudiar Jurisprudencia, que su ejercicio era
Cuando escribo algún texto que mis hijas consideran que vale la pena, suelen “felicitarme” con una máxima que pobló mi vida escolar: “Tonta no es,
No quiero envejecer, pero envejezco. No quiero bajar los brazos, pero me pesan. Me impongo desafíos para avanzar, pero a ratos el corazón me falla…
En su cuento El abuelo Martín, la escritora argentina Claudia Piñeiro relata la historia de un nieto que debe reformar la casa de un abuelo
No, no voy a decir ni mu de los atuendos de las asistentes al Informe a la Nación del presidente de la República. Tampoco voy
El día que papá anunció que nos mudaríamos a Quito se sintió raro. Una mezcla de tristeza incierta y de ilusión nueva me cubrió entera.