El origen, el autor y la musa inspiradora del afamado pasillo EL AGUACATE, conozcamos algo para que se rompan los mitos.

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Ante las muchas elucubraciones, cuentos, inventos sobre, dónde y la razón del pasillo referido, hay que saber que su autor, Cesar Guerrero Tamayo, en una tenida en casa del Crnl Juan Manuel Lasso Ascazubi y su esposa María Carrion Mata en Quito (Benalcazar y Olmedo), dónde se festejaba el santo de doña María, un 8 de septiembre de 1928, Guerrero, que tocó allí con el trío del que formaba parte, prendado del carácter chispeante y en extremo generoso de la señora, al retornar a su casa situada en la quinta, ubicada en la calle “Los Ríos” 1847 y pedirle a su esposa e hijos que no le perturben “entro al jardín, se sentó junto a un árbol de aguacate y compuso el más grande pasillo ecuatoriano en opinión de muchas personas”, a pesar que, “con el fin de tapar la identidad de la señora Carrion se han generado otro tipo de versiones”.

Otra versión es que se creó en Pasto, donde vivió Guerrero algunos años, debiéndose el nombre a qué allá se decía “estar aguacatado” para significar “estar enamorado”.

Hay otras versiones más, pero todas relacionadas a un aguacate como parte complementaria de la historia.

Mi personal visión del asunto, es la primera citada, dónde lo habría inspirado el árbol ya descrito.

En fin, Guerrero Tamayo, creó esta canción, bajo la indudable inspiración y lo impactado que habría quedado ante la belleza física de la señora Carrion de Lasso.

Quien era Guerrero? Fue quiteño nacido en 1893, de origen colombiano, que habría quedado huérfano, vivió su juventud en Pasto y en Pangua. Mantuvo un taller de fotograbacion, donde se trabajó el notable Diccionario Biográfico del Ecuador, obra del chileno Braulio Pérez Merchant; al final de su vida vivió en la Tola, murió en 1975, tuvo sucesión.
Los otros dos artistas que acompañaban en las reuniones a Guerrero eran Luis Zambrano Salazar y Víctor Medina, quienes tenían fama y eran los invitados en residencias y haciendas muy conocidas.

Ahora nos toca saber, quien es la dama inspiradora del “aguacate”.
Se trata de la hermosa quiteña María Ester Paulina Carrion Mata, nacida en 1896. Fue una mujer de gran coraje y personalidad, considerada como una de las mujeres más guapas de Quito.
Participó en varias reuniones de la Sociedad Bolivariana, institución de la que fue su Vicepresidenta. Impactó a sus miembros, y claro, su belleza debe haber sido causa de muchas inspiraciones en poetas, músicos, intelectuales y políticos además.

Se casó en 1913 con el afamado socialista parisino Crnl Juan Manuel Lasso Ascazubi, hermano de doña Avelina de Plaza Gutiérrez (propietarios de la Ciénega).

Era mujer entradora, emprendedora y de acción, tanto así que junto a su esposo combatió en la “Guerra de los Cuatro Días”.

El Dr. Velasco Ibarra fue muy asiduo a la Ciénega, dónde se refugiaba para escribir algunos de sus informes a la Nación, solo así se entiende que dos de sus hijos Lasso Carrion fueron Ministros en el cuarto y quinto velasquismo.

De su peculio salieron varias veces, sumas para los gastos de las campañas presidenciales.

Esta señora fue motivo de muchísimos comentarios, acerca de su vida, de su belleza, de su atractivo, de su mirada, de sus pasiones, de su personalidad, en fin, era una mujer que no podía pasar por desapercibida.

Los esposos Lasso Carrión fueron además conocidos filantropos y generosos, y la provincia de Cotopaxi fue una de sus beneficiadas en más de una ocasión.

Falleció la Sra. Carrion de casi 80 años en 1976, y pasa a la historia, entre otras razones, por ser la musa inspiradora de este afamado pasillo, que tiene un nombre, sin duda, raro y que nada tiene que ver con la letra muy bien escrita por Guerrero Tamayo, a quien la señora Carrion Mata, le habría quitado el sueño en más de una ocasión.

Les invito a escuchar el pasillo, y recrearse con la letra y música compuestas por el ya citado Cesar Guerrero.

Escribo estás líneas, pues en más de una ocasión, se ha escuchado que el mencionado pasillo fue escrito aquí en Latacunga, y como vemos es un lamentable error histórico (que bueno hubiese sido, pero la verdad es otra).

Todos estos datos, los podemos leer en las obras “Quito Secreto” del Dr. Fernando Jurado y “El Sevillano Agustín de Carrion y Merodio, su familia en Ecuador y Perú” tomo II, del Dr. Patricio Muñoz Valdiviezo, ambos, dilectos amigos.

Saludos especiales

Paul García Lanas

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