¡Lo mismo de siempre!

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Estamos presenciando en nuestra región una suerte de acciones concertadas de grupos que no terminan por comprender que el sistema democrático es el único que permite resolver los problemas sobre la base del diálogo abierto, del respeto a la ley y aceptar que un presidente, legalmente constituido -proveniente de la voluntad popular-, tiene un período definido constitucionalmente para cumplir su programa de gobierno. Resulta una torpeza y simpleza poco inteligente pensar que en pocos meses va a solucionarse todos los problemas acumulados.

Entre las virtudes de este sistema político está fundamentalmente la alternabilidad en el ejercicio del poder, que significa, además, la existencia del estado de derecho para una sana y legal administración gubernamental. Sin embargo, vemos con preocupación y fastidio extremo que sectores políticos perdedores en las contiendas electorales, aparecen con manifestaciones virulentas, gestionadas por actores extremistas, para tratar de sacar del poder a los gobiernos, mediante golpes de estado.

Esto está sucediendo en la región. A pesar de que, por ejemplo, José Antonio Kast ascendió a la presidencia de la República de Chile, el 11 de marzo de 2026, para un período de cuatro años, es decir hasta el 2030, ya aparecieron los mismos que casi derrocan a Piñera para calentar las calles. Rodrigo Paz Pereira, asumió la presidencia de la República de Bolivia el 8 de noviembre de 2025 -marcando el fin de casi 20 años de gobiernos de izquierda-, y Evo Morales, con sus huestes extremistas, quieren igualmente destituirlo. La izquierda bobalicona, la perdedora y terrorista, no acepta las reglas democráticas y buscan prescindir de los gobiernos libertarios. Mientras ellos tenían el poder, no se les ocurrió actuar de similar manera.

Situación similar ocurre con el presidente argentino Xavier Milei: los sindicatos y los peronistas enfermizos, le acosan permanentemente y no aceptan que los cambios por él realizados van en beneficio de la sociedad. En Perú, los desestabilizadores están a la orden del día: nueve presidentes en 10 años. En cuanto a Daniel Noboa Azin, que se posesionó en la presidencia de la República del Ecuador, el 24 de mayo de 2025, para un período de cuatro años, amenazan con la revocatoria del mandato, mecanismo mal utilizado, disfrazado de legalidad, para desestabilizar su gobierno. Han venido anunciando -con desesperación enfermiza- la fecha para iniciar el proceso de recolección de firmas, como si la solución a los problemas nacionales estaría en destituir al primer mandatario.

En las protestas sociales generalmente se camuflan hábiles extremistas como fuerzas de choque, expertos en causar desmanes, previo los pagos de los dirigentes, muchos de ellos ocultos y cobardes. Generan tal pavor y miedo en la ciudadanía que a las autoridades no les queda otra cosa que intervenir de acuerdo con las atribuciones que les franquea la ley para proteger vidas y bienes públicos, otrora destruidos por las bandas en similares actos delincuenciales. ¿Recuerdan los acontecimientos que se dieron en Quito, liderados por Iza?

No hay propuestas, solo griterío sin sentido; no existe discusión, sólo destrucción de propiedad tanto pública como privada y excesos vandálicos; no hay capacidad de diálogo, sólo consignas cansinas sin contenido; no existen propuestas creíbles de reivindicación, simplemente aparecen resentidos sociales que azuzan a la gente; se suman personas remordidas de odio en contra de los verdaderos generadores de trabajo. Así, con éstas realidades y esenarios, ¿cómo una sociedad puede avanzar?

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