El Colegio de Arquitectos del Ecuador – provincial de Cotopaxi, con motivo de la celebración de la semana de la arquitectura 2026, abre un debate público e inclusivo sobre “un acuerdo para habitar mejor” inspirado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible No. 11 (ciudades y asentamientos humanos inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles) 13 (actuar frente al cambio climático) y 17 (ninguna transformación será posible sin alianza) de las Naciones Unidas. Recuerda también el Foro Mundial Habitat III realizado en Quito hace 10 años, en que Ecuador adoptó la Agenda Urbana con compromisos medibles. ¿Habrá cambiado en algo nuestra ciudad?
El entorno en que vivimos es el reflejo de lo que somos. Toda manifestación cultural ha dado forma a lo que nos rodea. La “civilización” ha invadido las planicies, montes y valles que nos dio la naturaleza, adaptando espacios al capricho y comodidad de los seres humanos. Desde el aire y agua, que son indispensables para sobrevivir, hasta la fauna, flora, suelo, subsuelo y más, han sido sometidos por el hombre, sin misericordia. Pero la Madre Tierra ha reaccionado, manifestándose, entre otras cosas, por medio del cambio climático. Los seres humanos somos bastante vulnerables a estos cambios. Pocos grados centígrados más arriba o más abajo y se evidencian complicaciones severas. Suben las precipitaciones y los causes hídricos, calles, alcantarillas, lagos, etc. se desbordan. El agua tiene memoria y recupera los cauces milenarios, recuperando lo usurpado por los terrícolas.
La invitación del gremio es para construir un Pacto Urbano, un “acuerdo para habitar mejor”. Hasta hoy hemos preferido la opción de conformismo, dejando que las cosas pasen por voluntad de terceros. Es evidente a donde hemos llegado y que no vamos a ninguna parte. La otra opción que podemos adoptar sin más pérdida de tiempo es sentarnos a tomar un buen café de La Maná, poner las cartas sobre la mesa, proponer, escuchar, debatir, pensar y dibujar la ciudad que queremos. Alcanzar una alta calidad de vida depende de “nosotros” y es alcanzable. Detener el deterioro es el primer objetivo. Planificar lo que queremos que sea una realidad sería el segundo. Finalmente, ejecutar lo planificado. Un proyecto realista de ciudad donde todos, a manera de minga ancestral, empujemos esta carreta que está detenida en el tiempo.
Bien dice el Colegio de Arquitectos, el cambio climático abarca mucho más que el ambiente, pues es un problema urbano, territorial, económico, social y político. ¿Nos hemos preparado en algo para este cambio? Estamos a tiempo de “hacer que pase”. La invitación tiene día y fecha de arranque, pues los cafetines estarán esperando la presencia de los ciudadanos de toda clase y estirpe que quieran mejores días para su Patria chica, entre el 28 de septiembre al 2 de octubre en la calle Belisario Quevedo entre Padre Salcedo y Guayaquil. El “cafetín de Latacunga” será el espacio de tertulia para redactar un “acuerdo mashca” que cambie el rumbo de nuestra hermosa ciudad, que clama por ayuda. Despertemos del letargo en que hemos vivido. Nuestros hijos lo merecen.
Todos añoramos los viejos tiempos en que los vecinos literalmente convivíamos como familia, los chicos jugaban sin temores. Éramos felices y no lo sabíamos. Debemos darnos otra oportunidad de corregir aquello que abandonamos. Le debemos este esfuerzo a nuestros antepasados. No tenemos que esperar nada para actuar. No habrá problema imposible de solucionar si unimos fuerzas y voluntades. Tampoco debemos esperar iniciativa de las autoridades, quienes, siendo nuestros mandatarios deberán sujetarse a nuestro mandato. Esperamos ver en la cita a gremios, colectivos ciudadanos, profesionales, artesanos, agricultores, artistas, intelectuales, estudiantes y más habitantes de esta ciudad.
¡NOS VEMOS EN EL CAFETÍN!
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