En El libro de Los Itinerarios, del escritor portugues José Saramago, se lee: “Todos acabamos llegando a donde nos esperan”. El retorno siempre implica el deseo por regresar para encontrarse con los suyos, y también de añoranza por dejar los gratos recuerdos luego de disfrutar los lugares visitados. España tiene grandes atractivos, por ello es el segundo país que recibe más turistas en el mundo, después de Francia. Ambos países se han mantenido en este ranking debido a las políticas públicas que se han expedido durante el tiempo.
A 359 kilómetros de Madrid aparece la esplendorosa Granada, con doscientos treinta y cinco mil habitantes. Se trata de una ciudad que impresiona por su belleza singular, además de su impecable limpieza, orden, respeto al visitante, cordialidad de su gente, servicios de movilidad estupendos y exquisita comida. De Granada solo recordaba la canción compuesta por el gran compositor mexicano Agustín Lara en 1932, quién, a pesar de que aún no la conocía, le dedicó unos hermosos versos:
“Granada, tierra soñada por mi.
mi canción se vuelve gitano cuando es para tí.
mi cantar hecho de fantasía
mi cantar, flor de melancolía,
que yo te vengo a dar”.
Granada -de esencia taurina y gitana-, se presenta al mundo como un destino turístico por excelencia: miles de visitantes recorren sus angostas calles, sus plazas llenas de historia. Destacan monumentos impresionantes como La Alhambra, “imponente templo renacentista construido sobre la antigua mezquita mayor”; sus barrios medievales complementan sus sorprendentes, únicos y singulares atractivos. A lo anterior, hay que añadir los Palacios Nazaríes, el Monasterio de San Jerónimo, la Abadía del Sacromonte, la Catedral, la Capilla Real, la Rambla, la Plaza de Isabel La Católica, la Tumba de los Reyes Católicos. Es, en definitiva, “la ciudad que no se puede explicar, sólo sentir”.
Durante su largo e inolvidable recorrido, no se ve una migración que pueda llegar a preocuparles, de aquella desadaptada que no respeta valores, costumbres y creencias religiosas. Por ello, sus habitantes son extremadamente celosos por defender a toda costa su identidad, conducta que deberían imitar otras ciudades y gobiernos cuyo fenómeno se está convirtiendo en un dolor de cabeza para muchos.
Al margen de la visita, en varias de las ciudades visitadas, se puede percibir una clara preocupación por los acontecimientos en la ciudad autónoma de Ceuta, debido a la grave crisis humanitaria por la llegada de migrantes desde Marruecos, y por el declive político del presidente del gobierno Pedro Sánchez, que ya no goza del respaldo de la ciudadanía y los diputados son cada vez más duros con él al punto que le vienen pidiendo su dimisión.
Para Granadatures, un proyecto artístico y musical, “Granada no es (solo) un destino, es una memoria colectiva caminando (…) Vienes a escuchar lo que el tiempo dejó susurrando, en cada calle, en casa plaza, en cada silencio. Porque hay lugares que no se miran. Se atraviesan. Ya no sales igual”. Esa es Granada aquella de esencia taurina y gitana, la tierra llena “de lindas mujeres, de sangre y de sol”.