El 15 de mayo de 2023, ante una multitud de ciudadanos y en medio de la algarabía general, el ingeniero, magister y PhD Cristian Fabricio Tinajero Jiménez asumió la alcaldía del cantón San Vicente Mártir de Latacunga para el período 2023-2027. La disputa por el sillón de Rafael Cajiao estuvo apretada, pues el ex alcalde Rodrigo Espín y el ex prefecto Jorge Guamán dieron dura pelea. Con apenas 1% de votos, la alianza Pueblo, Igualdad y Democracia PID, Partido Socialista Ecuatoriano y la Unidad Popular (ex MPD) ganó la alcaldía. A pesar de los reclamos del perdedor, el CNE proclamó ganador a quien ofrecía construir una ciudad “a la altura de nuestros sueños”, aunque no se encuentra una clara definición de lo que esto significa.
Como es natural en estos acontecimientos, el entusiasmo y optimismo aflora entre propios y extraños. Todo es paz y armonía. El impresionante despliegue de tarimas, graderíos, flores, música y demás, sugería una administración a otro nivel, quizás a la altura de lo que soñaban las nuevas autoridades. Para la ciudadanía, el nuevo alcalde prometía ser diferente, habiendo transitado exitosamente por la Universidad Técnica de Cotopaxi. Su imagen estaba posesionada como un profesional bien formado, culto, respetuoso, querendón de su Tierra, trabajador y honesto. Su debilidad era la cercanía al ex MPD durante toda su carrera universitaria, lo que le abrió las puertas del rectorado.
Los primeros pasos del concejo prometieron una administración menos politizada y más inclinada a dar soluciones reales a la ciudadanía. Ante el asombro del respetable, fue elegida por unanimidad la Lcda. María Esther Veloz como vice alcaldesa para los primeros dos años. De allí en adelante, un numeroso grupo de allegados a UP, desfiló para ocupar cargos directivos, de medio nivel, auxiliares, empleados de empresas públicas municipales y hasta contratistas. Se construyó un círculo de poder monopolizado por los kamaradas de todas las agrupaciones políticas de extrema izquierda que dominan la educación, salud, universidades, sindicatos y otras “hermandades” que derivan del Partido Comunista Marxista Leninista Ecuatoriano. De manera silenciosa pero a paso firme, esta agrupación avanzaba para ejecutar su proyecto político, que nunca se transparentó.
Así se fue distanciando el alcalde de los concejales que no se unieron al proyecto controlado por su superioridad, del cual era esclavo. Las obras se fueron quedando en el camino. Los recursos se destinaron a las prioridades que el buró establecía. El poder lo ejercía un grupillo de “brujos de la política” sin tomar en cuenta, ni para la formalidad, a los concejales de oposición. El resultado de tres años del ejercicio de ese poder oculto está en la opinión de la ciudadanía latacungueña. No hay duda que es evidente el descontento. Las “obras a la altura de nuestros sueños”, son eso, un sueño que no se hace realidad. Las prioridades de la inversión jamás decidió la ciudadanía. La asamblea cantonal ciudadana fue coptada por el mismo grupo político y fue silenciada.
De pronto, ante el país entero, un tal señor Atarihuana, flanqueado por un par de directivos decorativos, anunció la expulsión del alcalde Tinajero de sus filas por “no haber cumplido con el proyecto político” y ni siquiera haber rendido cuentas al buró. Esta expresión de cinismo no puede ser menos que rechazada por los ciudadanos que somos dueños de nuestra democracia. Quien ha sido auto expulsado del GAD Municipal es el MPD con todos sus adláteres. Y por fin tenemos un alcalde que puede brillar por sí mismo y ejercer el cargo que le confió Latacunga. Le quedan 14 meses para demostrar sus capacidades y construir de emergencia soluciones para el cantón.
¡VIVA EL ALCALDE!