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La famosa serie de televisión que lleva este nombre, describe la vida de un grupo de sobrevivientes que está siempre en movimiento en busca de un hogar seguro durante las semanas y meses de un apocalipsis zombi. Sin embargo, la presión de estar con vida cada día, lleva a algunos del grupo a la crueldad profunda de cada ser humano y descubren que el miedo abrumador puede ser más mortal que los zombis que caminan a su alrededor.

Las últimas elecciones para presidente de la República en nuestro país, pulverizaron a casi todas los movimientos y partidos políticos legalmente registrados. ADN con Daniel Noboa y RC5 con Luisa González captaron 88% de los votos válidos, mientras el remanente 12% se dividió entre los restantes catorce candidatos auspiciados por igual número de partidos o alianzas. Apenas Leonidas Iza, con apoyo de Pachakutik alcanzó a salvar el honor con 5,25% de votos. Mientras que, para sorpresa de todos, los demás partidos desaparecieron del radar, repartiéndose las migajas que quedaron.

De igual manera, los candidatos para asambleístas fueron ignorados por los votantes. De 151 asambleístas elegidos, 67 correspondieron a RC-RETO, 66 a ADN, 9 a MUPP con Guillermo Churuchumbi, 4 a PSC con Jaime Nebot y chulla legislador a PSP con Lucio Gutiérrez, ARRIBA con Geovanni Atarihuana y MC25 con María Paula Romo. Los dos restantes con movimientos locales. Este resultado conforma el “certificado de defunción” de todos los partidos por debajo de 5% de votación, no únicamente por razones legales sino de facto. Han demostrado que los electores no les voltean a ver, ni les dan ninguna importancia. La mayoría de personajes son extraños al partido que les auspicia. Solamente hicieron el nexo político para presentarse a las elecciones.

Este panorama triste demuestra la ausencia de partidos políticos organizados, con bases sólidas, que permanezcan activos a tiempo completo, que preparen cuadros para enfrentar el desafío de participar en 222 cantones, 24 provincias y 1.499 parroquias. Apenas se han convertido en estructuras electoreras que buscan figuras que puedan captar los votos necesarios para acceder al poder. Lo que importa es que dispongan de dinero para auspiciar la aventura, carisma y sean conocidos en lo posible.

Apenas ha transcurrido un año de este bochornoso episodio que debió haber obligado a que se auto eliminen del espectro político estos perdedores. Pero, oh sorpresa! Todos ellos están enfilándose para acceder a los poderes seccionales. Es el premio consuelo. Cabe entonces cuestionar ¿Qué les hace pensar que pueden obtener el respaldo popular a la luz del mensaje desolador que recibieron? ¿Acaso la ambición del poder les nubla la visión y arremeten con todo lo que tienen y no tienen para buscar pescar a río revuelto? Literalmente se han convertido en zombis caminando sin rumbo, sin saber que están muertos. Deambulan por calles y plazas sonriendo, buscando la forma de conseguir un guiño de ojo, una mirada, un abrazo, cualquier cosa que les haga sentir ganadores. Son esqueletos de lo que algún día fueron.

Este panorama es muy lamentable. Es hora del RELEVO de la clase política que ha manejado el país por 44 años hasta la llegada de Daniel Noboa. Los resultados están a la vista. País petrolero estancado, muriendo de sed junto a la fuente, sin inversión productiva, carente de empleo, con un estado obeso, corrompido, donde reina la inseguridad para todos, que acapara todo y fracasa en todo. Es hora en que la ciudadanía debe tomar el toro por los cuernos y enterrar políticamente a todos los perdedores. Las armas son los votos y las urnas.

¡MU3RT3 A LOS ZOMBIS!

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