El desarrollo equilibrado de las relaciones humanas ofrece esperanza de justicia y paz, desde dos siglos antes la sociedad planetaria transitó por diferentes experiencias, buscando equidad y justicia con diferentes propuestas ideológicas, hoy recordamos al último pensador crítico que dio esperanza a la sociedad con una proposición coherente, el filósofo alemán Jurgen Habermas que acaba de fallecer a los 96 años y que con otros pensadores gestaron la Escuela de Frankfurt.
Habermas permitió crear la tendencia política Social Demócrata que contiene un pensamiento de justicia y economía equilibrada y que logró instrumentarse en los países nórdicos de Europa, principalmente en Suecia donde funcionó bien hasta el asesinato del primer ministro Olof Palme hace 40 años, evidenciándose que el poder de pocos no acepta el equilibrio social.
Actualmente Occidente consolida la propuesta de Menger y Hayes, de la llamada Escuela Austriaca que asume todo el valor en el individuo y el libre mercado como generadores de riqueza, excluye al Estado como regulador porque creen distorsiona el mercado, actualmente fluyen esas tendencias en las que poquísimos individuos determinan precios y acciones, sometiendo al resto a sus omnímodas decisiones a la vez que se hacen ominosamente ricos como Musk, Besos, Zuckerberg, etc.
La guerra en Medio Oriente muestra propuestas contrarias a lo sugerido por Habermas, cuya tesis comunicacional es base para la sustentación mutua con beneficio para todos, pero eso parece haber terminado.
Los “estados democráticos” no pueden alcanzar éxito porque en la mayoría de los casos sus “administradores” son incapaces o corruptos, incluidos sistemas de justicia y de servicios, justificando así autocracias y regímenes despóticos cuya única visión es el ego, estén a un lado u otro de las ideologías lo que sugiere que las generaciones actuales y venideras que sobrevivan no tendrán un planeta mejor.
La diferencia del pensamiento de Habermas con la escuela austriaca es su propuesta comunicacional, legitimada democráticamente por decisiones sociales, los otros empoderan su acción en la función de los mercados bajo el interés individual exclusivamente, por eso un bien de poco costo y en función de la necesidad social se vende con altas ganancias que facilitan la acumulación de riqueza en una docena de individuos que manipulan los destinos del mundo.
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