¡LO QUE DIOS QUIERA! (primera parte)

“Las opiniones publicadas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan la opinión de la Asociación de Cotopaxenses Residentes en Quito. Todas las opiniones han sido publicadas con la expresa autorización de sus autores.

¡Lo que Dios quiera! Es un decir de la fe cristiana cuando lo que pueda suceder no depende de nuestras intenciones y estamos esperanzados en que sea un ser supremo quien nos dé haciendo, cualquiera sea el resultado, esperando lógicamente que sea lo mejor para nuestros intereses y, si no lo es, estar justificados por haber hecho lo humanamente posible.

Desde el punto de vista contrario a esta descripción, ya no desde la fe sino desde la parte de la ciencia, hay avances tecnológicos y científicos que asombran y cada vez nos asombran más, sin que sepamos a dónde nos llevará esta demostración de avance futurista.

Ray Kurzweil, un científico estadounidense nacido en 1948, quizá uno de los más grandes investigadores sobre el avance exponencial de la tecnología y actualmente el mayor apoyo de la Inteligencia Artificial, había predicho con fechas lo que va a suceder y comenta que para el año 2030 la máquina superará la inteligencia del hombre.

Su teoría se basa en que el neocórtex, la parte de la corteza cerebral nueva, avanza lentamente en millones de años en su transformación, desde la vida unicelular, el primate, hasta llegar a nuestros días; no alcanza a ir al mismo ritmo del avance actual de las máquinas para almacenar tanta cantidad de datos y depositarlos en la nube, por tanto, el cerebro humano próximamente será reemplazado por la nube.

¿Será posible que al ser humano le dé por pensar en un depósito de datos? Expliquémonos con algunos comentarios más. El ser humano tiene inteligencia y tiene conciencia, importante para la vida misma y la convivencia con otros seres. Ya en una novela de ficción, “El último secreto”, se hace mención de que la conciencia se encuentra fuera de nosotros, comprobada porque no muere con nosotros. No desaparece nuestra información de lo que se entiende por conciencia, lo que parece bueno para nosotros seguirá siendo bueno luego de morir; igual puede ser lo malo. Por lo tanto, son ondas que inundan el cosmos y que son captadas por cualquier o todos los seres humanos, es decir, es como las ondas de radio que al mover el dial se sintoniza lo que yo quiero en algún momento. Lo importante sería saber su estructura para mejorar la captación de esas ondas.

De la conciencia no se sabe su procedencia, se decía del alma; se pueden discutir los factores que mejoraron su existencia, como la formación, la educación, el medio externo que nos rodea, sus capacidades, las habilidades, el conocimiento, su espiritualidad, el momento, etc. En cambio, de la corteza cerebral sí se sabe que está formada por neuronas, que son células con entradas y salidas selectivas, con un procedimiento intracelular de trabajo conocido, de sus componentes histológicos, activando y enlazando con elementos químicos y físicos que estimulen esta célula y las diferentes capas que se superponen. Resumiendo, la neurona tiene variaciones posibles, se agrupan en capas y se conectan entre sí, se agrupan como almohadillas, entraman una red y pueden ejecutar nuevos problemas. Pueden ser excitadas por varios factores neurohormonales, la visión, la audición, patrones orbitales, relacionados todos con lo que en las máquinas se llama el input. Por lo visto, van a actuar leyes de la física, química, de la genética; estamos hablando de electrones, protones y su manera de expandirse en la célula y de neutrones; del número de carbonos, hidrógenos y del ADN, es decir, es sustrato de la biología molecular. Todo este funcionamiento es bastante complejo y en cada acto que realizamos. Un camino largo y difícil, pero con una respuesta instantánea, mientras que las máquinas realizan operaciones matemáticas, con factores y logaritmos, con una información amplia proporcionada; mucho también tiene que ver la cuántica.

Si comprendemos lo descrito, próximamente serán las máquinas las que dominen nuestro cerebro, lo que llaman actualmente Singularidad. Si especulamos sobre la inteligencia y la llamada conciencia, a la humanidad le va a afectar en el futuro en el sentido de existencia y de identidad personal. Entonces, no serán amenazas la biotecnología, nanotecnología, la inteligencia artificial. No todo es así de feo para la humanidad, hay también cosas buenas que vale la pena pensar. Entonces lo que perjudicaría sería el hecho de ser remplazados.

¿Qué pasa con la robótica, por ejemplo? Puede ser una ayuda en todos los quehaceres de la vida, como en actividades domésticas, ejemplo cerraduras, ascensores, barredoras, prender y apagar servicios programados, la Alexa y operativas más complejas. En las cirugías, actos en que no solo reemplaza lo manual del cirujano, sino que ordena lo que tiene que hacer manualmente el mismo cirujano u operador de dicho dispositivo. Es decir, hace y piensa.

Si las máquinas son actualmente importantes para las actividades más difíciles y peligrosas de la vida humana, los hombres, para competir, necesitaríamos de chips para poder actuar en las mismas circunstancias y bajo las órdenes de las máquinas. Tomo como ejemplo que en la medicina ya hay implantes cerebrales para poder oír con dispositivos cocleares, ver con implantes de retina con interfaces cerebro-computadora, que pueden enviar señales al cerebro para poder ver; chips que ayudan a caminar, otros para quitar los movimientos involuntarios del Parkinson; ¿por qué no implantes cerebrales para actuar en todos nuestros actos conscientes? Lo difícil hasta hoy es que exista uno para hacer un razonamiento lógico y consciente, por ejemplo, cuando preguntamos a la computadora sobre tal o cual enfermedad y nos contesta que con esa sintomatología se trata de tal patología y que puede ser tratada con tal medicación, de alguna forma establecida con los algoritmos, pero no nos dice que dicha medicación puede tener efectos secundarios para otros órganos de aquel paciente, que puede hacerle daño en otro sistema, prevenciones y otros etiquetados de discusión sobre el paciente visto y examinado por una junta de médicos; aquí es necesario el razonamiento lógico del humano para ver si le administra o no, igual podemos decir de la epidemiología de las enfermedades, etc.

Es decir, este factor importante humano de un razonamiento en base de conocimiento, comprensión, discusión, análisis de los hechos, síntesis, juicio de valor, operatividad y evaluación, que cabalmente es el razonamiento del ser humano, hasta el momento no es el poder de la tecnología. Se entiende que se está trabajando en este procedimiento netamente de la mente humana para ser reemplazado por la nube, el juicio de valor lógico propio del ser humano. ¿Será posible que seamos remplazados por las computadoras con solo la colocación de un chip en nuestro cerebro?

¡La conciencia viajará en el cosmos y nuestra mente por las nubes, que tal!

Así que, sea lo que Dios quiera para beneficio de la humanidad.

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