¡Insultos, “motes” y más!

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Hasta para insultar se necesita clase, inteligencia, elegancia y una alta dosis de picardía. Nuestra política ha estado repleta de insultos, apodos o “motes” entre contendientes políticos que forman parte del folclore nacional que siguen siendo recordados en medio de risa o mofa. Estas formas de actuar son expresiones que tratan de deslegitimar, menospreciar o aplacar al adversario en un ambiente caldeado de adrenalina por los discursos incendiarios que se daban en el congreso o aprovechando entrevistas, muy apropiadas para el efecto.

Algunas de estas expresiones e incluso “motes”, a manera de insultos, son inolvidables y dejan entrever la personalidad del personaje. Por ejemplo:

“Mentes ratoniles” del doctor José María Velasco Ibarra, refiriéndose a sus opositores;

“Vive en una nube rosada”, de Assad Bucaram, al opinar sobre el presidente Jaime Roldós; “Sociólogo vago” de León Febres Cordero, al doctor Osvaldo Hurtado;

“Insolente recadero de la oligarquía”, de Roldós a Febres Cordero;

“Gallo hervido” de Carlos Julio Arosemena al doctor Julio César Trujillo;

“Patriarcas de la componenda”, de Roldós a Assad Bucaram, Rafael Armijos, C.J. Arosemena y otros;

“Nombre de salsa de tomate”, de Bucaram, a Heins Moeller.

Pero también hay otras, las que no tienen ninguna gracia. Decir caretucos, pelucones, gorda horrorosa, limitadito, más bien son claras descalificaciones y tienden a dividir a la gente, generar odios, demostrar envidias o frustraciones. Estas se daban no en el hemiciclo legislativo, donde algún aludido podía defenderse, sino en las cansinas sabatinas, precisamente para que los aplaudidores convocados le festejen. Esta forma fue la manera de denigrar a sus opositores durante la famosa década.

Pero ahora viene lo mejorcito de parte de Luisa. Luego de concluído el allanamiento en su casa, dentro de una investigación fiscal del caso Caja Chica, de parte del personal a cargo, no tuvo mejor reacción y forma de manifestar su enojo y frustraciones, diciendo: “son unos hijos de puta”. ¿Qué derecho tiene esta señora para expresarse e insultar de manera tan grotesca? Esta descarga emocional rústica, vulgar y ordinaria proviene de una de las altas representantes de la RC5, ex candidata a la más alta investidura del país, ex presidenta de éste movimiento y actualmente encargada de sus relaciones internacionales. En la lengua española, acusar de hijo de puta “es el insulto más ofensivo” que existe, el más ruin y soez, pues no solamente afecta a la persona a quién se la dirige, sino a la familia entera.

La política norteamericana tampoco ha estado exenta de este tipo de peleas; por ejemplo, la del presidente Lyndon Johnson al referirse a Gerald Ford: “Jerry Ford es un buen tipo, pero jugó demasiado fútbol sin casco”. Otra: “Cuando pasan lista en el Senado, lo senadores no saben si responder, presente o no culpable”, de Teodoro Roosevelt. O la magistral de Winston Churchil, primer ministro de Gran Bretaña, al describir al socialismo, como “una filosofía de fracaso, envidia e ignorancia que distribuye la miseria equitativamente”.

En todo caso, cada país tiene su forma de atacar a sus oponentes, pero nunca es bien visto lo vulgar, grotesco y ordinario. Lo penoso es que nuestra juventud está expuesta a escuchar las sandeces de los políticos criollos. Queremos que nuestro país cuente con dirigentes y líderes de valía; más, en criterio de Goethe, “querer no basta, debemos actuar”. Solo con educación podrá cambiar el Ecuador para desterrar la mediocridad y la politiquería.

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