En efecto, se trata del Palacio Municipal de la ciudad de Latacunga, edificación levantada en el centro fundacional de la ciudad, desde 1910 por un cuarto de siglo.
En este espacio se encontraba la casa parroquial, y en el último cuarto del siglo XVIII, la casa natal del afamado clérigo Cayetano Ramírez Fita. El Municipio se hallaba dónde actualmente se encuentra la edificación de la Curia Diocesana y en 1910 el Presidente del Cabildo, Sr. Angel Subía Urbina y su Concejo deciden iniciar la construcción de una nueva sede municipal.
Proyecto del arquitecto portugués Raul María Pereira Alves, construido en su primera fase, hasta 1918, por el agrimensor latacungueño José María Quevedo Maldonado, y en la segunda por el arquitecto alemán Augusto Ridder Ostman; hermosa edificación de estilo Neoclásico Republicano, tallada íntegramente en piedra pómez.
La imagen que se adjunta, se debe al fotógrafo Sr. Fernando Zapata Shool, y coloreada por el Sr. Catón Salazar, que nos ha llegado gracias al Sr. Claudio Cevallos Berrazueta.

Está edificación tiene hermosos y únicos detalles tallados en nuestra piedra volcánica mencionada.
En el proyecto original del arquitecto Pereira, se incluía en la parte posterior un teatro, que lamentablemente no se hizo efectivo, quizá por falta de fondos o porque hacia 1929 ya se inauguró el neoclásico teatro del Colegio Vicente León, destruido por mentes enemigas de la ciudad hacia 1958, algo imperdonable.
En la imagen podemos apreciar nuestro gran Cotopaxi, atrás del Palacio, algo de las torres de San Francisco, luego destruidas.
A la izquierda, parte de la casa natal de la escritora Victoria Vasconez Cuvi, luego destruida, y en el siglo XVI posible residencia del cacique Sancho Hacho dé Velasco. En la segunda mitad del siglo XX, casa de uno de los hermanos Ramos Enriquez, hoy propiedad de una Cooperativa de Ahorros.
Fijarse los dos tonos de la piedra pómez, por las dos fases cronológicas de la edificación municipal, que se pueden ver, en la fachada que da a la antigua calle “del pilancon”, “real” y luego “Gral. Victor Proaño”, actualmente calle Gral Manuel Maldonado.
Al fondo la emblemática colina de El Calvario, espacio de espiritualidad de los latacungueños, y de recogimiento en las erupciones del Cotopaxi, además barrio natal de los próceres Hnos. Juan y Lino Pazmiño Vargas (en la mitad del siglo XVIII) y del poeta Félix Valencia Vizuete (en el último cuarto del siglo XIX).
Invito a visitar el Centro Histórico de Latacunga, fijándonos en los detalles de nuestras singulares edificaciones.
Aprendamos a quererle a Latacunga, por lo que tenemos, no por lo que nos han contado que tenemos, en tal virtud, evidenciemos, admiremos y respetemos nuestro Patrimonio, ayudemos entonces a preservarlo.
Latacunga nos ha dado todo, seamos entonces condescendientes con nuestro suelo natal, que fue proyectado desde el siglo XVI como una urbe a “escala humana”, con espacios dedicados justamente a los ciudadanos, a los peatones etc.