Como lo suponíamos: la Asamblea Nacional no reunió los 92 votos y no censuró al inefable Wilman: contó con la abstención y respaldo de la RC5, logrando su objetivo.
Consiguieron eso sí traerlo a Quito de la cárcel “La Roca”. Desde el pedestal más importante de la función legislativa, soltó una cantidad de tonterías, entre otras cosas, para desprestigiar a la señora Fiscal General del Estado. Resulta inconcebible y un dislate, que a un descalificado se lo convierta en fiscalizador de la persona que más pruebas de tenacidad ha dado en el combate a la corrupción.
Estamos tan en la lona que a este señor Terán le consideren presidenciable. ¿Quienes?, pues un grupúsculo de adulones, esbirros y pipones del Consejo de la Judicatura y se creyó, pues venía adoptando poses y gesticulaciones chistosas y místicas, junto con palabrería parecida a los vendedores de baratijas de mercados de pueblo. Con su discurso lleno de distales, creyéndose redentor, dijo que está viviendo un “viacrucis”: solo refleja inestabilidad mental que incluso se recomienda tratamiento médico.
La falta de censura a Wilman le abre el derecho para ejercer cargos públicos; sin embargo, no lo podrá hacer al estar embarrado en los casos “Metástasis” e “Independencia Judicial”, cuyos fiscales a cargo le acusaron formalmente, al existir suficientes pruebas de su participación directa. Ejerció como presidente del Consejo de la Judicatura de manera errónea y torcida, cumpliendo órdenes para favorecer intereses del movimiento correísta.
En el primer caso es acusado de delincuencia organizada en segundo, por obstrucción a la justicia. Un perfecto angelito ha resultado este diablo, como lo llaman.
Para ciertos analistas, a pesar de su discurso tonto, alambicado y fantasioso, Wilman cumplió el propósito de la RC5 de echar dudas sobre el proceso “Sobornos”, y tratar de generar la idea de que la sanción al ex presidente Correa, prófugo en Bélgica, fue política. En el fondo, aspiran generar “pruebas nuevas” e ir formando opinión en el sentido de que ha resultado una tamaña injusticia de cara a la aspirada revisión de la sentencia y posibilitar su retorno al Ecuador. ¡La ciudadanía debe estar vigilante!
En su intervención, Wilman, molesto porque lo llamen “el diablo”, dijo tantas cosas como las siguientes:
“Los demonios viajaron a la tierra y allí los demonios se divirtieron haciendo maldades; engañaron los demonios a los jueces, les ocultaron las pruebas, hicieron condenar a inocentes; los demonios llevaron a la cárcel a cuantas más pudieron. Los seres humanos estaban angustiados, tenían pánico y temor que también les toque pues también les había tocado a sus compañeros”.
¡No se puede pedir un discurso con singular inspiración! Que facilidad para decir tantas pendejadas con elocuencia y solemnidad.
Lo que a la mayoría de ecuatorianos aterra, es la cantidad de gente que ingresó a laborar en las funciones del Estado a partir del 2007, supuestamente en base a la cacareada meritocracia. Muchos siguen siendo “ojos secos” del denominado “proyecto”. No ha existido decisión de los poderes públicos para modificar la forma de ingreso al sector público y la elección de las principales autoridades, principalmente en la esfera judicial para al menos atenuar la influencia política. No es dable tanto manejo inescrupuloso de los procesos políticos en la Asamblea Nacional, ya que por similares razones condenaron al amigote Muñoz, vocal del Consejo de la Judicatura. Y, por estar mirando estos sainetes ridículos, los criminales que reiteradamente son capturados por la policía, automáticamente son dejados en libertad por jueces corruptos. ¿Hasta cuándo?
Publicado en La Gaceta el 26 de julio de 2024. Link no disponible.