La búsqueda del poder ha sido siempre el objetivo de los políticos serios y de los que lo quieren para su provecho y “proyecto”. Esa ha sido -y sigue siendo- la cuestión que invita a la reflexión de los electores: se los busca, engatusa y enamora cada vez que hay elecciones; luego en el poder se declaran locos o simplemente se olvidan de sus ofrecimientos, muchos de éstos absurdos e irrealizables por falta de recursos o simplemente son parte de la oratoria populista, cada vez más repulsiva. La gente ya está hastiada y cansada de los charlatanes de circos de feria.
Se ha demostrado hasta la saciedad que el sistema democrático es el que ha permitido, a diferencia de otros, garantizar la división de poderes, la libertad personal y de emprendimiento; asegura la alternancia del poder, escenario que permite mantener seguridad jurídica y posibilitar inversiones para el desarrollo armónico y equilibrado de la sociedad en su conjunto. Lo curioso es que ahora, esos conocidos grupos extremistas e ideologizados, aprovechándose de lo procesos electorales -generalmente amañados-, han logrado llegar al poder, quedándose por años en el mismo, burlando el sistema que obliga a la renovación y por tanto traicionaron burdamente a la gente.
Las ideologías han terminado en dictaduras, ha dicho nada menos que el Papa Francisco. Y los casos más emblemáticos de nuestra región son Cuba con los Castro, desde 1959 (66 años en el poder), Nicaragua con Ortega desde 2007 ( 27 años en el poder) y Venezuela con Chavez/Maduro, desde 1999 (26 años en el poder) ¿Esto queremos los ecuatorianos? ¿Acaso estos regímenes han guiado a sus pueblos por el buen camino? Pues no. Son individuos carenciados de todo y muchos han migrado a otras latitudes con el único deseo de tener libertad.
Y pensar que los máximos representantes de la RC5 (entre ellos Luisa y Arauz) han dicho reiteradas veces, sueltos de huesos, que requieren más de un período de gobierno -que podría ser entre 10, 20 o más-, para estabilizar la economía primero y luego resolver los problemas del país. “Nuestro gobierno será el de todos” ha dicho Arauz. Se entiende que será el de todos ellos. Estas declaraciones solo provienen de mentes enfermizas que anhelan desesperadamente regresar al poder y al pasado, a aquel que muchos lo han calificado como el de la década perdida.
En democracia los cambios de gobierno es lo esencial, pues la alternabilidad permite evitar que se eternicen en el poder aquellos que se creen iluminados y salvadores de la patria, de esos que “refundan” el país, adaptando la constitución y las leyes a sus necesidades e intereses de su grupo. El balotaje está a la vuelta de la esquina; debemos ser lo suficientemente responsables y patriotas para decidir pensando en el futuro de nuestros hijos, nietos, seres queridos y de toda la comunidad nacional que no se merecen totalitarismo alguno.
Hay que mirar cómo los RC5 se han alineado de manera irresponsable y perversa al régimen de Maduro. Y para colmo, anunciaron que lo reconocerán como presidente legítimo tan pronto como lleguen al gobierno, a pesar del robo a González Urrutia. Esto raya en el fanatismo enfermizo, ideologizados como están con aquellas ideas fracasadas del socialismo del siglo XXI, nacido a raíz de la caída del muro de Berlín. Como dijo Mark Twain: “Es más fácil engañar a la gente que convencerlos de que han sido engañados”. Ese es el mensaje que miles de conciudadanos engañados deben ponderar y desechar ese discurso perverso de los defensores del socialismo chavista-madurista. Esperemos que recapaciten y escojan la mejor opción que busca construir un Ecuador con oportunidades, en un ambiente de seguridad y concordia, Buscamos salir adelante en unión y armonía.