Han pasado sesenta y siete largos años cuando los “barbudos”, liderados por Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto el “Che” Guevara, -como consecuencia del alzamiento en armas-, destituyeron a Fulgencio Batista, y se alzaron con el poder total en Cuba. Instalaron un régimen totalitario, abrazando el socialismo marxista-leninista. Años después, se constituyó el partido comunista en la isla, el único que dirigirá, controlará y gobernará los destinos del país y de su gente, de manera férrea, impidiendo la discrepancia e incluso realizando purgas entre sus propios miembros de armas.
Ahí comenzó el vía crucis que devino incluso con el evento denominado “crisis de los misiles”, en 1962, confrontando al presidente John F. Kennedy y Nikita Kruschev, presidente de los Estados Unidos de América y Primer Ministro de la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), respectivamente. Durante los “mejores años” del régimen castrista -pues contaba con el respaldo absoluto de la URSS-, tuvo oportunidad de “exportar” la revolución por las armas, pero sin éxito: fracasó en Angola (operación Carlota, en 1975) y Bolivia (1966-67), tierra en la que falleció su “mejor héroe”, el “Che”, personaje siniestro que el tiempo se ha encargado de desenmascarar. Logro eso sí vender la idea en varios países de la región de que su ideología totalitaria era la panacea para todos sus problemas. Los penosos resultados se manifestaron en Nicaragua y Venezuela.
Durante este período, varios presidentes o jefes de estado de la región -incluidos los de Ecuador-, se “codeaban” con Fidel, máximo exponente de la revolución, como parte del folclor diplomático y político, así como también varios artistas se identificaban con él e incluso fue retratado por el afamado pintor Oswaldo Guayasamín. La juventud de entonces se sentía mejor representada con el “Che”, qué con el mismísimo Fidel, al punto que éste último prácticamente lo desterró enviándole a Bolivia. Recordemos que también se desprendió del comandante Cienfuegos que tenía más “llegada” que el comandante Castro.
En el año 1969, el Ecuador sufrió varios eventos de secuestro y desvío de aeronaves comerciales a La Habana; episodios que, junto con otros similares en otras latitudes, devino en la aprobación, en el seno de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), del “Convenio para la represión del apoderamiento ilícito de aeronaves”, firmado en La Haya, el 16 de diciembre de 1970, comprometiendo a los países miembros para que establezcan penas severas para sus autores. Todos estos acontecimientos formaban parte del ideario comunista y terrorista de la época.
Hace pocos días el gobierno nacional declaró persona non grata al embajador de Cuba y 20 personas más pertenecientes a dicha legación, concediendo 48 horas para que abandonen el país. De conformidad con el convenio de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, no hay obligación de dar las razones por este tipo de decisiones soberanas. Al parecer, habría motivos fundados de que sus miembros estarían actuando en actos no compatibles con la representación.
Según parece, el gobierno de los Estados Unidos de América tiene el foco puesto en Cuba para posibilitar, como en el caso de Venezuela, que salgan de los sistemas políticos fracasados que han causado pobreza, destrucción, migración y muerte. Varios gobernantes estadounidenses no lograron un desenlace que recupere las libertades públicas de sus nacionales y que éstos sean, al fin de cuentas y como corresponde, los que escojan a sus gobernantes. En el caso de algunos comunistas cubanos, que aún pregonan “patria o muerte, venceremos”, al parecer no va más y más pronto que tarde aparecerá la “Cuba Libre” que todos ansiamos.