¡Nueva visita al espacio! 

“Las opiniones publicadas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan la opinión de la Asociación de Cotopaxenses Residentes en Quito. Todas las opiniones han sido publicadas con la expresa autorización de sus autores.

El universo es una historia que aún estamos escribiendo” (autor anónimo).

Por primera vez hemos podido mirar incrédulos, asombrados y estupefactos la cara oculta de la Luna, gracias a Artemis II. Jamás se dejaba ver. Era definitivamente esquiva y coqueta, como desafiando a los curiosos terrícolas dispuesto a seguir con su empeño de conquistar el espacio y descubrir los entresijos de aquel satélite natural de nuestra tierra que ha sido siempre la musa e inspiración para poetas, enamorados y músicos. Este impresionante evento se realizó entre el 1 y el 10 de abril con el espectacular amarizaje en las costas de California.

La carrera por la conquista del espacio, cuyos principales protagonistas son los Estados Unidos de América (EUA) y la la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), se expresaba en quien alcanzaba los mejores logros en este empeño. Recordemos que fue la URSS la que en 1961 puso en órbita al cosmonauta Yuri Gagarin a bordo de la nave Vostok y antes en 1957 a la perrita Laika que murió poco después del despegue. Esto obligaba a EUA a extremar esfuerzos, mismos que surtieron efecto con la llegada del Apolo 11 a la Luna en 1969, durante la administración de Richard M. Nixon, aunque en 1962 fue John F. Kennedy quién anunció al Congreso la meta de llevar a un astronauta a la Luna.

Estas nuevas intenciones del hombre por conquistar nuevos espacios -ya anunciadas por grandes personajes de la historia, como Julio Verne (De la Tierra a la Luna) y Leonardo da Vinci (es un pionero del estudio lunar)-, requerían ser reguladas oportuna y adecuadamente. Por ello, el Derecho Espacial es el conjunto de normas y principios jurídicos que regulan las actividades humanas en el espacio ultraterrestre. El Comité sobre la utilización del Espacio Ultraterrestre con fines Pacíficos (COPUOS) de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), creado en 1959, con sede en Viena, fue el encargado de procurar los instrumentos internacionales citados, con la finalidad de promover la cooperación internacional y facilitar otros descubrimientos allende nuestro hermoso y espectacular cielo estrellado.

El Tratado del Espacio ultraterrestre de 1967, establece que el espacio es de uso pacifico, libre de explotación y no apropiable por ninguna nación, considerado patrimonio de toda la humanidad. A partir de éste, se aprobaron los convenios sobre salvamento y auxilio a astronautas en peligro (1968); sobre la responsabilidad del estado por daños causados por objetos espaciales (1972); de Registro de objetos lanzados al espacio ante ONU (1976); y, el sobre la Luna sobre explotación de recursos en cuerpos celestes. (1979). “La Luna es una compañera fiel. Nunca se va. Siempre está ahí, observándonos, firme, conociéndonos en nuestro momento de luz y oscuridad, cambiando para siempre al igual que nosotros” (La cita corresponde a Guadalupe Guy Rivera).

En opinión de Arthur C. Clarke “existen dos posibilidades: estamos solos en el universo o no lo estamos. Ambas son igualmente aterradoras”. Este dilema se irá espejando con el paso del tiempo y el ser humano convertido en el nuevo colonizador, de una “carrera” por viajes extra terrestres, promovidos por magnates como Elon Musk, por ejemplo. Esperemos que todo beneficio obtenido, patentes, regalías, etc. sea para beneficio de la humanidad conforme los principios que informan al Derecho Espacial Internacional.

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