El futbol es un deporte que despierta pasiones, niños, adolescentes, adultos y ancianos, hombres, mujeres, pobres o ricos, enfermos o sanos, gobernantes o simple ciudadanos, fuimos contagiados por ese poder emocional que tiene el futbol.
Hemos sido testigos en estos días como, los ecuatorianos nos llenamos de alegría con las ejecutorias del equipo nacional de futbol que nos representa en el campeonato mundial de ese deporte. Al comienzo con la incógnita de cómo nos irá en el trascurso de desarrollo del proceso, luego con tristezas, y esperanza por querer ver mejor posesionado al equipo que nos representa.
Vivimos de estas pequeñas alegrías que nos regala la vida, pero hubo un hecho que rebasó toda esa incertidumbre contenida y fue el triunfo a un campeón mundial, Alemania, con lo cual nos clasificábamos para seguir adelante en buscar una mejor posición, ya que algunos de nuestros jugadores son catalogados como de primera línea a nivel mundial. Lo conseguimos con sufrimiento, sacrificio, tenacidad y pundonor de los jugadores, que no defraudaron a más de 70 mil seguidores que le habían acompañado y a todo un pueblo que esperaba con ansia esa buena actuación.
Pero hay cosas y hechos que llenan de satisfacción íntima. Un par de médicos jóvenes, casados, que se encuentran perfeccionándose en la ciudad de Dusseldorf en Alemania, habían sacado su bandera del Ecuador, con temor y recelo por la ventana de su departamento, sabiendo de las leyes y reglamentos que tienen las ciudades alemanas y que, por su temperamento, los ciudadanos son muy rígidos y cumplidores. Sin embargo, cuando comenzó la trasmisión del juego, subieron un poco el volumen de su Laptop para escuchar los acontecimientos del partido Ecuador versus Alemania. Empezaron las emociones, siempre muy controladas por estar prohibido hacer bulla pasadas ciertas horas de la noche, pero no duró mucho tiempo, con el primer gol ecuatoriano que fue el del empate los gritos no se hicieron esperar, peor fue el clímax cuando se llegó a meter el segundo, el de la ganancia. Habíamos superado a Alemania a pesar de un árbitro parcializado, y el desborde de abrazos y griterío fueron más elevados y salieron al balcón a flamear la bandera nacional; se fueron de tono, esperando ser llamados la atención o alguna represalia de la administración.
Al día siguiente, hoy cuando se levantaron encontraron una nota bajo su puerta, se asustaron y se miraron esperando algo grave o pidiendo el abandono del edificio donde arriendan, pero cual su sorpresa al leer, decía textualmente,” Guten morgen, Herzlichen Glückwunsch zum WG-SIeg. Ecuador hat sehr gut gespielt. Liebe grüBe. Anenrose”, que traducido dice: Buenos días. En hora buena por la victoria. Ecuador ha jugado muy bien. Saludos. Ana Rosa, fue cuando lloraron de emoción, lágrimas contenidas de la noche anterior. Su vecina, una anciana de 70 años fue la autora del homenaje.
Estos chicos son mi nieta Camilita y su esposo Fernando.