Se ha vuelto a reactivar el tema del pago de pensiones a más de setecientos mil jubilados beneficiarios de esta prestación económica, luego de haber cumplido con la Constitución y la Ley de Seguridad Social, esto es, 60 años de edad y haber sido afiliado al IESS -entre treinta y cuarenta años de edad-. Nuevamente entra en el debate público nacional la necesidad de reformas que hagan sostenible en el tiempo el fondo de pensiones que maneja el Banco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, se llega a afirmar que en dos años este fondo colapsaría y obviamente estaría en riesgo del pago de pensiones a los jubilados.
El inconveniente sobre este tema es que solo se pretende analizar el problema con una reforma de la actual Ley de Seguridad Social, extendiendo el requisito de edad, esto es, de sesenta a sesenta y cinco años y aumentando los rubros de cotización mensual de los afiliados activos. Para nada se dice “algo” sobre la creciente deuda que mantiene el estado con el IESS, que casi es igual o mayor a un presupuesto general del Estado, no se explica porque los gobiernos de turno han eludido la obligación constitucional de fijar el pago de los dineros del IESS en cada presupuesto del Estado. No sabemos como el Parlamento Nacional aprueba cada año el presupuesto, si la Ley Suprema dice que no se podrá aprobar el presupuesto si en el no consta los dineros de la seguridad social. No sabemos porque el organismo contralor –la Contraloría General del Estado- no cumplen con la obligación constitucional y legal de obligar al Estado a pagar esta creciente y millonaria deuda- el mismo mensaje para la Superintendencia de Bancos, el otro organismo encargado por ley de vigilar las inversiones que hace el Banco del IESS y el manejo del fondo de pensiones. Dicho sea de paso, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, paga anualmente millones de dólares a la Contraloría General del Estado y a la Superintendencia de Bancos para que cumplan con el control constitucional y legal. Estos es que el Banco del IESS efectúe las inversiones de los dineros de los afiliados buscando la mayor rentabilidad y seguridad para sostener el fondo de pensiones y la Contraloría General del Estado a vigilar el cumplimiento de la Constitución y la Ley de Seguridad Social en cuanto al pago puntual y oportuno de los deudores privados y públicos, en estos últimos está el gobierno de turno.
La Carta Suprema de la Republica estable expresamente que los fondos y las reservas de la seguridad social administrados por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social son propios y distintos de los del fisco y servirán para cumplir de forma adecuada los fines de su creación y sus funciones. Dice: “Ninguna institución del Estado podrá intervenir o disponer de sus fondos y reservas, ni menoscabar su patrimonio” (Art.372 CR). Hasta esta fecha ni la Contraloría ni la Superintendencia de Bancos, peor aún la Asamblea Nacional, o el propio Consejo Directivo Máximo Órgano de Gobierno Institucional o el Director General del IESS que es el representante legal, han actuado de conformidad con el mandato constitucional y legal.
Es obvio que al momento ya existen los debidos reclamos y pedidos de movilizaciones de diferentes grupos sociales que son parte del IESS, organizaciones de jubilados y afiliados han manifestado sus pertinentes argumentos orientados a exigir del ejecutivo el pago de la deuda al IESS, a fin de fortalecer las finanzas del Banco de la Seguridad Social (BIESS), a no permitir que se sigan haciendo inversiones no rentables. Recordar a las autoridades de las instituciones de control y a las administradoras del IESS, que el Banco del IESS es el depositario de los dineros de los afiliados y jubilados, fundamentalmente del fondo de pensiones y que esos dineros deben invertirse buscando la mayor rentabilidad.
Existe la necesidad de reformar la Ley de Seguridad, o de redactar una nueva o establecer un Código de Seguridad Social que englobe a todo el Sistema Nacional de Seguridad Social establecido en la Constitución de la Republica. Comencemos por pagar la deuda al IESS- No puede ser que no se le pague al IESS, se tomen sus dineros, no se respete su autonomía, que el Banco Institucional no invierta los dineros buscando rentabilidad y seguridad, y se le exija al Instituto eficiencia en la entrega de prestaciones y servicios, Firme el respectivo “convenio de pago Estado-IESS- y todos colaboraremos con nuestros conocimientos y experiencia en las reformas que requiere el actual sistema de seguridad social administrado por el IESS.