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Los habitantes de la selva, que son etnias nativas que han habitado y vivido por siglos en esos territorios, son dueños y no pueden desconocerse sus derechos.

Novedades en la Amazonía ecuatoriana aparecen todos los días, medios de información, señalan la minería ilegal, la tala de árboles, contaminación de ríos, etc., muestran parte de una realidad abrumadora y brutal. Sin embargo, hay hechos más complejos aún de los que no se habla, no trascienden, como la apropiación de grupos empresariales, que pretenden arrebatar territorio de propiedad ancestral a las comunidades nativas, buscando lucrar de esos bienes, instalando infraestructura turística de alto lujo, moda actual destinada a clientes superricos que disfruten del canto de las aves el aroma de la selva y toda la belleza natural en “primera clase”, ¡seguramente con un alto respaldo!.

Una pequeña nota en redes muestra y advierte el despojo a pobladores nativos de Tzawata, una localidad en Napo, donde ellos se ven indefensos contra las máquinas que entraron en sus territorios a desbrozar la selva y acabar con cultivos para construir instalaciones sin su consentimiento.

El país y el Gobierno deben respetar la estructura legal constitutiva de la República y no permitir abusos como el que citamos puesto que, los habitantes de la selva, que son etnias nativas que han habitado y vivido por siglos en esos territorios, son dueños y no pueden desconocerse sus derechos.

En el caso de la explotación petrolera cuando se inició, el Gobierno consultó con las poblaciones ancestrales antes de iniciar la exploración, igualmente con los campos Ishpingo-Tambococha–Tiputini, y en cambio para suspender actividades se consultó a escala nacional cuando solo correspondía a los habitantes del territorio, quienes no estuvieron de acuerdo en la decisión de suspender operaciones.

La selva fue parcialmente colonizada creando simbiosis entre nativos y fuereños y ese espacio de belleza exótica cedió mucho, en función del progreso de todo el país, pero hoy es imposible aceptar que intereses económicos particulares destruyan comunidades, selva y agua con explotaciones mineras no controladas y otro tipo de nuevas actividades de lucro que no dejan beneficio alguno para esos pueblos nativos de tradición inmemorial.

https://www.lahora.com.ec/columnistasnacionales/la-selva-en-llamas-20261022-0050.html

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