Desde los remotos tiempos de la cultura babilónica, quizá la más antigua civilización, se buscó regular la sociedad mediante la creación de un código normativo y funcionarios probos que lo aplicaran para ofrecer justicia, es decir dar a cada cual lo que correspondiera premio o castigo, aquí aparece el rol del juez como funcionario encargado de ejecutar lo que determinaba el código.
Aquí las funciones de otorgar justicia han sido tortuosamente corrompidas y de forma abundante, gracias a la circulación de “recompensas”, que dejan a los ciudadanos honrados inermes y pasmados como abrumados por lo insólito de los fallos de estos magistrados no probos, que en lugar de castigar el delito lo facilitan, manipulando los resquicios de la ley, fabricando fórmulas para liberar individuos detenidos incluso en flagrancia.
Los criterios de versados abogados señalan al Consejo de la Judicatura, como parcialmente culpable ya que es el organismo encargado de sancionar a jueces corruptos o ineptos que hoy reinan en los tribunales del país.
Señalan también a fiscales que no actúan debidamente y se suman a la trama de corrupción judicial que nos ahoga en el crimen y la injusticia, demostrándose con claridad que la probidad en los tribunales ha desaparecido dejando a las fuerzas del orden frustradas e indignadas y la sociedad ecuatoriana en el desamparo frente a criminales que acechan por cada rincón del país y actúan sin piedad y con sevicia.
Se percibe que en los ciudadanos ante estos escenarios germinan la idea de gobiernos absolutos o cuasi dictatoriales como solución apropiada, lo que objetivamente es negación de democracia y desaparición de los derechos que la civilización alcanzó a través del tiempo a nivel planetario.
La lucha contra el crimen y la corrupción es tarea gigante porque el poder de penetración del dinero del narcotráfico tiene tal magnitud que, permitió reclutar y armar un ejército de jóvenes asesinos. Somos una sociedad sumida en el terror, resolver el problema requiere estrategia y un sistema de inteligencia de primera.