¡Otra invitación que les incomodó!

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Visitó nuestro pais, el señor Presidente Constitucional electo de la república de Venezuela, Edmundo González Urrutia, al que se le dio, como corresponde, los honores de jefe de estado, acto de enorme simbolismo que expresa el respeto que se merece a quien ganó las elecciones limpiamente y por gran margen de votos al

Dictador Maduro. Los procesos electorales deben ser respetados en democracia; por ello la mayoría de la comunidad internacional ha dado demostraciones importantes y contundentes de apoyo al legítimo ganador.

El presidente Noboa cursó sendas invitaciones al almuerzo que ofreció el pasado martes 28 de enero al ilustre visitante, a los alcaldes de Quito y Guayaquil, así como a los prefectos de Pichincha y Guayas, donde se encuentran la mayoría de venezolanos que huyeron de su país. Al margen de cuestiones partidistas, ideológicas o de alineamientos políticos, la educación, la cortesía y el protocolo obliga a aceptar este tipo de atenciones, sabiendo que en el fondo se trata de un homenaje a la gran mayoría de venezolanos que lo eligió.  El gobierno hizo bien en condecorar a Gonzales Urrutia con la Orden Nacional al Mérito en el grado de Gran Collar, como le corresponde merecidamente.

Sin embargo, Muñoz, Pabón, Alvarez y Aguiñaga desdeñaron el gesto presidencial y no asistieron al homenaje aduciendo motivos risibles, pero que huelen a claro alineamiento político e ideológico y de respaldo a Maduro. Aguiñaga -muy pilas- adujo que no está en el país, los otros que es parte de la campaña de Noboa. Puras excusas simplonas. Estas manifestaciones solo se entienden por el enfermizo afán de quedar bien con el líder de la RD5 que, a su vez, responde al esquema castro-chavista-madurista.

La presencia de Gonzalez Urrutia en Quito es más que comprensible en su afán de afianzar y refrendar el reconocimiento internacional como legítimo presidente de Venezuela: actitud digna de aplaudir porque está defendiendo a sus mandantes. Maduro y sus padrinos están socavando los principios democráticos que garantizan, entre otros, la división de poderes, igualdad ante la ley, transparencia, rendición de cuentas, libertad económica, elecciones libres, justicia independiente. Todos éstos son vulnerados por dicho régimen.

Lo que no se percatan estos seguidores criollos, al no aceptar la referida invitación, es que le hacen poco favor a sus candidatos y seguramente se verá reflejado en las encuestas de opinión que aparecerán. El público, intuitivo como es, estimará que esta actitud de niños mal educados, es incompatible con la tradicional hospitalidad y solidaridad del pueblo ecuatoriano. Es una pena que las ideologías extremistas se antepongan a los citados valores. No dejemos de considerar que las invitaciones cursadas no son propiamente a título personal, sino como representantes de las citadas corporaciones que debían al menos ser consultadas antes de tomar semejante determinación.

Y, por último, concejales de la RC5 bloquearon la iniciativa de declarar huésped ilustre, como siempre se ha estilado, al ilustre visitante a la ciudad, la muy noble y leal San Francisco de Quito.

¿Cuándo comprenderán las mencionadas autoridades que los cargos que ostentan son para servir a la comunidad y para representarla dignamente?; no pueden servirse del cargo para su conveniencia y actuar al margen de la mayoría de la ciudadanía. La politiquería barata y la pequeñez de espíritu ha merecido el rechazo de la gente íntegra y de bien que es la mayoría de los ecuatorianos.

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