Una economía equilibrada es clave para el país, sin embargo, combinar y armonizar variables no es asunto fácil; se requiere muchos datos ‘confiables’, experiencia y criterio para intuir más allá de la teoría para tomar decisiones que no afecten a la gente de menores ingresos, pero las viejas recetas del FMI no han cambiado y sus ajustes en la mayoría de casos no han funcionado.
El Gobierno firmó un convenio con el organismo internacional en busca de fondos. Luego, carga impuestos a productos de mayor consumo, elimina exenciones tributarias y “ajusta normas en función de incentivar inversiones”, lo de siempre.
Los ecuatorianos soportamos varios incrementos tributarios en este periodo de gobierno sin apenas rezongar, esto los animó a seguir adelante en todo lo que les parece rentable. Vivimos en un país dolarizado con precios altos y jóvenes desesperados por la falta de empleo agravada con la reducción del Estado.
Es complicado lograr soluciones adecuadas en una situación en la que no hay posibilidad de devaluación monetaria que apriete a todos, pero en mayor escala a clases medias y pobres, no se ve creatividad y más bien un alto grado de improvisación con resultados contraproducentes.
El intercambio comercial con Estados Unidos no parece favorecernos como señalan algunos analistas, salvo pequeños sectores de la producción al resto les será muy difícil competir. En resumen, esta negociación no parece adecuada para la economía en general y con el ingreso de la IA en las industrias veremos más recortes de personal. Los nuevos renglones, oro, cobre y más minería deben ser aprovechados con contratos balanceados y sistemas seguros de recaudo, porque en este nuevo sector los sobornos y corrupción siempre están presentes.
Otros especialistas señalan los ajustes fondomonetaristas como inadecuados que no producen crecimiento y, al contrario, complican la relación social, más aún cuando en el flujo de la economía hay enormes cantidades de dinero sucio que lo dominan todo.