Mónica Varea Maldonado
Mónica Varea, escritora ecuatoriana de literatura infantil, nacida en Latacunga, en 1958. Desde 1996 se dedica a la escritura y al negocio de librería, fundando La Rayuela en Quito. Su obra creativa incluye algunos cuentos muy conocidos.
Actualmente es columnista en el diario El Universo. Además, escribe artículos con diveras temática en prestigiosas revistas del país.
Medias verdes
Tan pronto empecé a trabajar en la profesión que había elegido, supe que me había equivocado, que nunca debí estudiar Jurisprudencia, que su ejercicio era horrible. (Y hablo de los años 80). Incansablemente buscaba algo que me motivara a levantarme cada mañana y a trabajar con ilusión. En eso llegaron
En el fútbol como en la vida
Cuando escribo algún texto que mis hijas consideran que vale la pena, suelen “felicitarme” con una máxima que pobló mi vida escolar: “Tonta no es, pero es dejada”. Al intentar entrar a la universidad se comprobó la sospecha de que yo no solo era dejada, era irremediablemente tonta. Aunque, para
Yo, solo lloro
No quiero envejecer, pero envejezco. No quiero bajar los brazos, pero me pesan. Me impongo desafíos para avanzar, pero a ratos el corazón me falla… Me falla ante las miradas ausentes e indolentes; me falla ante los jóvenes que ven el mundo con una tristeza que acarrean desde los mundos
Aprender a mirar
En su cuento El abuelo Martín, la escritora argentina Claudia Piñeiro relata la historia de un nieto que debe reformar la casa de un abuelo para venderla; de un cuadro de la abuela en vestido de novia colgado en una pared que se dispone a tirar; de un abuelo que
Todo mal
No, no voy a decir ni mu de los atuendos de las asistentes al Informe a la Nación del presidente de la República. Tampoco voy a decir nada sobre el informe en cuestión: mejor no hablar de ciertas cosas. Mi mamá era muy elegante, sabía qué se usaba para cada
La ciudad deshecha
El día que papá anunció que nos mudaríamos a Quito se sintió raro. Una mezcla de tristeza incierta y de ilusión nueva me cubrió entera. Dejar la casa, la cuadra, el perro, la acequia, el capulí, el río, los primos, los tíos… daba pena; pero ser parte de una ciudad