Nuestra visión tiende generalmente a encapsularse dentro de ciertos límites para mantener la homeostasis, sin embargo, hay detalles que se pasan por alto. Estamos gobernados por los grupos económicos más poderosos del país no es novedad, pero desde el Gobierno de Lasso es de frente para imponer sus reglas, por tanto, el modelo democrático que creímos sustentaba la gobernanza desapareció.
Revisando el pasado, todos los gobiernos anteriores siempre estuvieron coordinados por intereses económicos de los trece o catorce grupos de poder encabezados por: Noboa, Eljuri, Vázquez, Egas, Vilaseca, Wong, Wrigth, Czarninski, Pronaca, etc., explicando la coincidencia de ideas con Donald Trump que no se detiene ante nada pese a sus errores. El continente navega escorado por el pensamiento codicioso y plutocrático que ve en la democracia y el Estado barreras a sus fines.
Detalles desapercibidos por la mayoría explican el porqué de ciertas decisiones. La presencia de “correístas” en el Gobierno de Noboa se da por acuerdos de reciprocidad. Cuando Correa propuso construir la vía Manta-Manaos salió Isabel y lo paró sugiriendo debía ser Guayaquil-Manaos, igualmente la contratación para el puerto de Manta con una empresa internacional certificada para la administración y desarrollo portuario fue boicoteada y de inmediato salió la oferta de construir un “puerto de mar” en Posorja, en tierras comunales fáciles de acceder y cuyo principal accionista es el grupo Noboa.
No hay duda, el poder del dinero lo resuelve todo para sus dueños, el nuevo modelo va con todo, la estrategia es asegurar las Fuerzas Armadas y policiales con privilegios para comprometer acciones y lealtad, por lo que no hay que preocuparse sino aceptar la “realidad”, como la pintan los perros a sueldo que ladran en defensa de sus amos.
No importará lo que pase con los desamparados ciudadanos, si la mayoría de los redentores políticos y funcionarios se inclinan al poder del dinero, quedando claro que todo el modelo democrático será una quimera en corto plazo, si hombres y mujeres no deciden defender sus “derechos”: salud, educación, justicia, trabajo y libertad.
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