La facultad de obrar y decidir, sin otra condición que el respeto a los demás, se denomina libertad, prerrogativa íntima, indelegable y absolutamente autónoma; ésta ha sido siempre motivo de conflictos para conseguirla y defenderla, muchas veces a costa de llegar hasta el sacrificio de personas y pueblos. Lo opuesto es esclavitud, sometimiento y oscurantismo, situación aberrante a la que sometieron muchos gobernantes en diferentes tiempos de la historia y sociedades oscurantistas. En la novela “La sospecha de Sofía”, de la española Paloma Sánchez-Garnica, se destaca lo siguiente:
“No se pueden imponer a la fuerza unos ideales por muy loables y encomiables que sean. Si le privas a la gente de libertad no podrás convencerlos nunca, y mucho menos a la juventud que necesita volar y elegir y equivocarse, y caer, y levantarse, triunfar y rendirse, y hasta fracasar. Los jóvenes necesitan vivir su vida, no la que les impongan un grupo de prebostes desde un despacho, pretendiendo controlar hasta el número de los latidos del corazón”.
Lo anterior se menciona a propósito del tenso ambiente en el que les tocó vivir a la gente de la Alemania del Este, eufemísticamente denominada “República Democrática” (RDA), y a las desesperadas ansias por pasar al Oeste, a la República Federal (RFA), eludiendo los severos controles de la Stasi, servicio de inteligencia y policía férrea, represiva e implacable del partido socialista unificado de la RDA: controlaba a la gente con métodos criminales sin ninguna contemplación. Era libertad lo que buscaban.
Al cruzar a la RFA, luego de caer el muro de Berlín, como recuerdo a una persona que ayudó con su fortuna a escapar a muchos, le regalaron el disco “Libre” cantado por el español Nino Bravo; escuchó siempre su música cuya letra de altísima significación evoca la libertad, así:
Libre, como el sol cuando amanece
Yo soy libre, como el mar
Libre, como el ave que escapó de su prisión
Y Puede al fin volar
Libre, como el viento que recoge mi lamento y mi pesar
Camino sin cesar detrás de la verdad
y sabré lo que es el fin la libertad
Muchas vidas se perdieron en los intentos por cruzar la frontera: el muro, cuya barrera de hormigón de 155 kilómetros dividía Berlín desde el 13 de agosto de 1961, hasta el 9 de noviembre de 1989, deviniendo en la caía de la “cortina de hierro” calificada por Sir Winston Churchill. Con el avance de la tecnología se han puesto de moda novísimos y sofisticados sistemas de vigilancia y control, por parte de los detentadores del poder, que conspiran en contra de la libertad y se vuelve nuevamente una quimera, a menos que se siga luchando denodadamente para conservarla o reconquistarla, con la plenitud requerida para ejercer uno de los derechos más nobles y plenos de la humanidad.