Los tiempos cambian y hoy más que nunca, la velocidad de las transformaciones técnico-científicas han puesto al mundo frente a escenarios increíbles de imaginar y un futuro con más amenazas y riesgos.
En todos los campos de la existencia humana siempre se buscó lo auténtico, lo genuino, que involucra un sentido de verdad, de coincidencia del sujeto con el objeto, pero en contrario encontramos “falsificaciones” desde el arte hasta la política, pasando por los diferentes constructos que las relaciones humanas enfrentan.
La política ha mostrado y muestra actores sin contenido alguno construidos sobre chistes en TikTok con diálogos cursis o argumentos falsos que distorsionan lo real, otros ponen capital para mediante la política recuperarlo multiplicado, explica porque las dinastías económicas entran de frente en política.
La inteligencia artificial está muy adelantada y permite que se produzcan engaños, que algunas personas usan para escribir novelas, informes, artículos, etc. y otras para falsificar o crear imágenes de lugares o personas inexistentes, basta con ordenar al sistema entregándole un hilo conductor para que “fabrique” lo requerido, entonces nunca sabremos que es auténtico o una obra del sistema electrónico con la firma de un humano no auténtico.
Esta ausencia de autenticidad, tanto en política, economía, medicina, periodismo, etc. permite percibir que estamos en la frontera de un enorme cambio en las relaciones sociales, cuyos alcances no logramos percibir, salvo que el futuro se esté construyendo para que pícaros y avezados individuos se apoderen de todo, incluida la intimidad personal. Lo auténtico y legítimo no tendrá significado, los modernos autócratas ven el mundo a través de la fuerza de los poderosos sistemas de control para reinar sobre sociedades en desamparo.
Llegamos al punto de preguntarnos, “¿qué es la realidad?”, existe acaso o solo son imágenes en nuestro cerebro, condicionadas por circunstancias y vectores aleatorios, así que cautela en interpretar lo que lees y ves porque vives en un mundo de la permanente sustitución de realidades y casi cero de autenticidad.