La festividad de la “Mama Negra” celebrada el 24 de septiembre de cada año resultaba tan significativa para los latacungueños que varios personajes de la urbe, allá por los años setenta: habitantes del Barrio Centro; varias “jorgas” de jóvenes entusiastas que frecuentaban por el Parque Vicente León, se reunieron en la sede del periódico La Gaceta por iniciativa de Rafael Sandoval Pastor, periodista y propietario del mismo matutino. Ellos en varias conversaciones previas se propusieron que esta fiesta celebrada en honor de la Virgen de las Mercedes , además del 24 de septiembre; se lleve a cabo en noviembre, mes de aniversario de independencia de la ciudad. De esta manera quedó establecido el hecho de que la celebración de Mama Negra tenga una continuidad anual, a partir de los años 70, quedó instituida la Fiesta de La Capitania o de la Santísima Tragedia, como también se la llama, como parte de las celebraciones de la Independencia de Latacunga. ocurrida el 11 de noviembre de 1820.
La organización actualmente está a cargo del Municipio de Latacunga, y se ha convertido en una de las demostraciones de folclor más importantes de país, por lo que en octubre del año 2005 mereció ser declarada como Patrimonio Cultural Intangible de la Nación.
Desde hace mucho tiempo muchos historiadores, periodistas y otros estudiosos han escrito mucho sobre esta fiesta ancestral, que otrora fue eminentemente religiosa y pasó a formar parte de la identidad de Latacunga en su fiesta cívica, desde hace muchos años, yo ahora comparto con ustedes mis propias vivencias de esta fiesta.
Llegó el día sábado 9 de noviembre de 1974, todos los participantes nos preparábamos concentrados en la esplanada del estadio de la Laguna ataviados con disfraces de colores, en mi caso a mis 14 años de edad, iba vestida de Yumba personaje característico del desfile. Con una mezcla de entusiasmo, incertidumbre y nervios me disponía a participar en la gran comparsa que contaba con la participación de cientos de personas de la localidad e invitados de provincias, era increíble la cantidad de gente que desfilaría, era un hecho fuera de serie en nuestra pequeña ciudad, la fiesta grande tendría su comienzo para quedarse para siempre.
Cada personaje llevaba una botella de licor en unos casos o un valde champús, – bebida dulce de maíz y frutas- para brindar a los espectadores, cada comitiva contaba con banda de pueblo que daba la nota para el baile, comenzó el desfile y al ritmo de la música y de los aplausos bailábamos sin parar por las calles empedradas de la ciudad; y, a nuestro paso, brindábamos a todo el público que miraba entusiasmado y aplaudía fascinado por el espectáculo. Después de recorrer las principales calles céntricas concluía el desfile en el Parque Vicente León, en donde continuaba el festejo, como dicen “hasta que el cuerpo aguante”. El éxito de los bailadores fue rotundo, la Mama Negra trascendió las fronteras, cada año a este espectáculo, que ya forma parte de los festejos conmemorativos de la independencia, se incorporaban más participantes, inclusive en la actualidad vienen delegaciones de otros países, el nombre de la Mama Negra ha adquirido tanta fama que es un referente para el turismo nacional e internacional. Luego de mi intervención por dos ocasiones, en los años de 1974 y 1975, he podido presenciar como varias personalidades de prestigio han formado parte de este evento representando a los principales personajes, la misma Mama Negra, el Abanderado, el Ángel de la Estrella, el Capitan, el Rey Moro, las Camisonas y cientos de colaboradores que han sido “jochados” por los principales actores.
Desde mi perspectiva, ahora que soy espectadora, esta fecha constituye una oportunidad para que los latacungueños vuelvan a su terruño y sea un gran encuentro de viejos y nuevos amigos, recordatorio de sentimientos añejos, reunión y reconocimiento de familias de todas las épocas, sin distingo de ninguna índole, la hermandad de los “mashcas” cada año noviembre recobra fuerza. Luego de los referido puedo aseverar sin lugar a equivocaciones que la “Mama Negra” es y será una de las mayores fiestas de identidad del Ecuador y Latinoamérica.
¡Viva Latacunga! y ¡Viva la Mama Negra!