La frustración de las falsas promesas

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La especie humana, al desarrollar su lenguaje durante su evolución en la Tierra, generó una serie de descripciones y explicaciones de lo que observó. Creó así la cultura, un fundamento del desarrollo. Para explicar temas que no presentan concreción efectiva generó creencias de diverso orden.

Como creencia asumimos un conjunto de supuestos que buscan afirmarnos sobre cosas o eventos que no se alcanzan a demostrar con certeza y lógica. Esto acontece en todos los ámbitos de la vida, las más grandes y poderosas son las que han sistematizado las religiones, pero lamentablemente también la política, generando esperanzas de alcanzar metas superiores y resolver problemas. Sin embargo, la mayoría de veces no llegan las recompensas esperadas desencadenando grandes frustraciones individuales y colectivas.

Aparecen ‘iluminados’ que ofrecen al rebaño humano toda clase de soluciones a los problemas colectivos e inducen a creer que se lograran las soluciones esperadas si eligen al proponente, pero estos una vez en el poder hacen lo que les interesa dejando a sus creyentes a la deriva y quizá en peor situación que antes.

En la estructura cerebral hay una función primitiva por estímulo y recompensa, mecanismo con que los manipuladores mediáticos provocan emociones para alcanzar sus fines y hoy más complicado resulta conocer la verdad, por el tsunami de mensajes en la ecología mediática donde gente con intenciones diferentes generan y refuerzan creencias, distorsionando procazmente la visión ciudadana.

Ciertamente las creencias positivas son un elemento de dinamismo desde los primeros tiempos, pero hoy se crean en función negativa afectando el tejido social a la velocidad de la luz. Mantienen al público en una nebulosa sin rumbo claro, haciendo extremadamente valiosa la presencia de los medios profesionales de comunicación, para hurgar en busca de certezas que iluminen a la sociedad que divaga entre brumas de distorsionadas interpretaciones de hechos y políticas, y una realidad económica asfixiante.

https://www.lahora.com.ec/columnistasnacionales/la-frustracion-de-las-falsas-promesas-20261015-0046.html

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