Esteban Zambrano Varea.

La Asociación de Cotopaxenses Residentes en Quito se siente honrada al contar con socios como el Ingeniero Esteban Zambrano Varea, quien hoy, enriquece nuestro espacio de “El Socio del Mes” de Agosto de 2025.

En esta ocasión, la reseña viene del puño y letra del homenajeado.  Esperamos que la disfruten.

Mi Semblanza

Agradezco de corazón a la directiva de la Asociación el haberme designado  como el Socio del Mes de agosto del año en curso  y solicitarme inmerecidamente mi semblanza personal para publicarla, habiendo socios con muchísimos más méritos. 

Nací en la hermosa y apacible ciudad de Latacunga el 23 de diciembre de 1953, en el amoroso núcleo familiar formado por mis adorados padres Amílcar Zambrano Álvarez y Alina Varea Donoso, fui inscrito como: Esteban Ramiro Nicolás Zambrano Varea, ocupando el sexto lugar entre  mis queridos hermanos: Rita, Carmen, Marco, Mariana, María Elena fallecida  muy joven y Rosa Victoria.

Los primeros recuerdos de mi infancia son felices, con el amor incondicional de mis padres y de mis hermanos, de juegos interminables con amigos y primos, pero, la responsabilidad tocó a la puerta y me matricularon en el Kinder de la monjitas Bethelmitas para luego pasar al primer grado en la escuela de los Hermanos Cristianos de La Salle que era muy estricta y exigente; debo incluso mencionar que todos los días antes de iniciar clases teníamos que asistir a misa en la capilla de la escuela seguramente encomendándonos al Señor para tener un buen día de aprendizaje y también para salir  indenme, llegar al rango e ir hasta la  casa.

En el primer grado el profesor fue Pedro Pablo Salme muy exigente y fiel seguidor de la teoría de que “la letra con sangre entra”, los azotes con la regla de madera y los pequeños fuetazos eran acontecimientos muy frecuentes, por supuesto que los castigos eran en proporción inversa al rendimiento académico, por eso algunos lográbamos esquivar una buena parte de ellos. Luego,  en todos los grados fueron profesores con  sotana que usaban los Hermanos Cristianos.

Debo hacer una mención muy especial al director de la escuela, el Hermano Juan Bermans, personaje que nos entregaba personalmente las libretas todos los domingos después de misa, y lo grave era que hayas sacado un buen o un mal puesto siempre eras acreedor a una de las caricias aplicadas por el director, tales como: jalada de orejas o patiillas, un pellizcón etc, era el suplicio del domingo.

Debo reconocer que todos los conocimientos básicos se los debo a las enseñanzas impartidas en esa escuela, especialmente  matemáticas,  gramática, ortografía y sintaxis, que me han servido en todas las etapas de mi vida, vaya para mi escuela y mis estrictos  profesores mi agradecimiento sincero.

Hago un alto a mi vida estudiantil y entro a recordar la vida familiar y social.

Vivimos 2 años en la hacienda Chantilín, fueron entre los años más felices de mi vida, seguramente desde ahí aprendí a amar la tierra, sentimiento que nunca me ha abandonado, el mismo que  ya de adulto me impulsó a entrar de agricultor de muchos tipos de cultivo como: banano, piña, caucho, palma aceitera y palmito que lo cultivo hasta esta fecha.

La agricultura me ha dado momentos lindos y agradables, sensaciones difíciles de explicar al ver crecer tus árboles, tu plantación, que son el fruto de tu esfuerzo y dedicación, pero, con muchísimo trabajo y sacrificio he seguido a pesar de que en lo económico ha sido muy difícil.

La vida en familia fue llena de amor y comprensión y a pesar de la economía limitada de mis padres en esa época,  nunca nos faltó lo indispensable, tuvimos la firmeza cálida de mi padre y gozamos de sus conocimientos de lector incansable, costumbre que  me invadió y gracias a Dios nunca me ha abandonado, así como los sabios y firmes consejos de mi madre, ya que estoy convencido de que las mujeres desde el momento de engendrar adquieren una inteligencia  para aconsejar con amor y una capacidad inigualable para entender y soportar nuestros errores.

Entré al centenario colegio Vicente León en 1966 y me gradué en 1972, también fue una etapa hermosa de mi vida, en la que los amigos son tan necesarios e incluso por el hecho de  verlos  todos los días se va formando un vínculo tan fuerte que jamás ha desaparecido por mas de 50 años.

Teníamos un sitio en la planta baja de la casa de la familia Cássola Terán, que generosamente y con una paciencia infinita nos permitían usar como nuestro CLUB, al que íbamos cuando queríamos y podíamos permanecer  en él el tiempo que quisiéramos, solamente Azucenita y Cesitar podían soportarnos.

También teníamos nuestro segundo CLUB en las entrañas de dos o tres cipreses del parque Vicente León al que entrábamos saltando la verja, ya que por las noches la cerraban, y al poco tiempo de que nos reuníamos ahí, los cipreses  parecían trenes estáticos que iban a partir por tanto humo de nuestros cigarrillos fumados ocultamente. Debo confesar que ésta práctica o casi costumbre la iniciamos desde muy jóvenes y no creo que fue nada de lo que debamos sacar pecho o enorgullecernos, pero así es la vida y esa es la verdad.

En el colegio Vicente León tuve excelentes profesores que también me entregaron sólidos  conocimientos para enfrentar la universidad y la vida profesional, pero para evitar olvidar a alguno simplemente quiero recordar a un profesor estricto conmigo como  el que más, pero que supo inculcarme  el amor por los números, “hasta hoy recuerdo tus clases querido primo Rafael Lanas”.

Nuestra vida de amigos se desenvolvía entre otros lugares en el Cotopaxi Tenis Club que era casi como nuestra segunda casa, íbamos a jugar tenis, ping pong, muchas veces jugábamos escondidas en las noches o simplemente nos reuníamos a conversar.

Otra de las casas que nos tenían muy seguido era la de Guaya Quevedo y Jaime Vásconez por lo que debo resaltar la paciencia y el cariño que siempre nos entregaron.

Tampoco puedo dejar de mencionar las dos o tres bancas junto a la casa tan conocida y recordada de la familia Pazmiño Holguín, en las que también nos reuníamos para nuestras charlas que cubrían muchísimos temas como: los problemas del colegio (el mas nombrado en este campo era el señor Idrovo, con el que soñó más de uno de nosotros por tener examen al día siguiente ),  la organización de alguna fiesta o paseo, hablábamos de las posibilidades de alguna declaración de amor y al crecer también ya nos comenzó a preocupar cual iba a ser el camino a tomar en la universidad. En general, creo que tuvimos una juventud alegre, feliz, tranquila y prácticamente sin problemas graves.

Ya comenzando la juventud tuvimos también amigas que nunca se separaron y con las que organizamos la primera humorada a los 13 o 14 años, y luego muchas más, también íbamos a la hacienda Rumipamba del Colegio, debido a que la arrendaba Jaime Vásconez, a montar a caballo, a jugar  a la guerra armados de carrizos en lugar de lanzas, en fin, disfrutamos la vida con los amigos y amigas, divirtiéndonos de una manera sana y prácticamente sin mayores  peligros.

Llegó la hora de emprender el viaje a Quito, a la universidad, fueron días difíciles, casi como viajar al extranjero en los actuales momentos, yo fui a vivir en casa de mi hermana Carmen por la generosa y cariñosa aceptación de mi cuñado Marco Tulio, incluso él tuvo el detalle no poco importante para mí en ese momento de llevarme hasta el campus de la Politécnica Nacional para que haga las averiguaciones necesarias y me inscriba para comenzar mis estudios de  ingeniería.

Como ya mencioné, mis padres no gozaban de una posición económica muy boyante por lo que mis hermanas Mariana y María Elena que trabajaban ayudaban con los  gastos de manutención tanto de mi hermano Marco que también estaba viviendo en casa de mi hermana Carmen y la mía, y también  acudíamos 1 o 2 días a la semana a almorzar donde mi hermana Rita y mi hermana María Elena. Una pequeña temporada viví en casa de mi hermana Mariana también por la aceptación generosa y cariñosa de mi cuñado Diego, vaya para mis amadas hermanas  y para mis queridos cuñados mi gratitud eterna.

Incluso no puedo dejar de relatar este hecho: estaba en primer curso de la EPN y mi cuñado Marco Tulio luego de uno de sus viajes me trajo a regalar una pequeña calculadora que en los actuales momentos no la utilizaría ni un niño de 6 años, pero, en esa época fue la admiración y envidia de la mayoría de compañeros, hasta ahora la recuerdo y le agradezco a Marco Tulio  con el corazón.

Para tener algún dinero mío y no depender tanto de mis padres y hermanas comencé a trabajar las horas que podía  (que no eran muchas ya que tenía 7 horas diarias en la EPN) dibujando las estructuras de edificios y puentes que mi cuñado Gustavo Hidalgo calculaba y diseñaba, siempre con la guía experta y con una paciencia infinita  de Paul Villacreses que era el responsable de los planos estructurales y utilizaba una habitación de su departamento para que todos nosotros los dibujantes podamos hacer nuestro trabajo. A un compañero que no puedo dejar de mencionar es a José Iturralde Hidalgo, mi buen amigo Pepito.

Esta actividad de dibujante a la final influenció en mi decisión para escoger  carrera y al final me decidí por la ingeniería civil en especialización estructuras.

El 6 de diciembre de 1976 festejando en la casa de Augusto Maldonado el cumpleaños de mi actual cuñado Nicolás Maldonado, el destino me permitió que  conozca  a María Leonor Maldonado hija de Patricio Maldonado Vásconez también latacungueño y Delia Samaniego Salazar, convirtiéndose en  mi querida y amada esposa con la que contraje matrimonio el 15 septiembre de 1979, y hemos permanecido unidos por más de 45 años, formamos  nuestro hogar y procreamos  a nuestros amados hijos, que llegaron para cambiar totalmente mi vida:   Esteban actualmente de 44 años y Mónica de 40 años, seres sin los cuales no puedo concebir mi vida, ellos me han proporcionado las mayores alegrías y satisfacciones y quizá alguno que otro disgusto como es natural y previsible, y, el 18 de  diciembre de 2018 llegó a mi vida el regalo más hermoso, jamás soñado y que ha sido una de las fuentes principales de  fuerza y de  energía en esta etapa un poco difícil de mi vida por los  quebrantos de salud un poco fuertes que he tenido que enfrentar, especialmente el l cáncer que se me detectó en enero de 2022, pero del que con la ayuda de nuestro Dios estoy saliendo; Ariel es la dulzura, la paz e incluso  aprendizaje para mí, es mi nieto Ariel Henao Zambrano hijo de Mónica.

 Bueno, egresé de la EPN  y obtuve mi título de ingeniero civil en 1980 cuando ya estaba trabajando como parte del equipo fiscalizador en la construcción del edificio de la Corporación Financiera Nacional, el mas alto de la ciudad en esa época, siendo mis jefes directos dos latacungueños muy conocidos y queridos: Leonidas Salgado Y Fernando Hidalgo, magníficas personas y excelentes profesionales de los cuales aprendí mucho.

Terminada la fiscalización del edificio de la CFN en 1982  mi cuñado Gustavo Hidalgo me propuso si quería entrar como su socio en la compañía INDEPRO (ingeniería de proyectos), comprándole las acciones al ingeniero Mario Morán que por razones estrictamente personales las estaba vendiendo, y , así  fue como llegué a ser socio de mi cuñado Gustavo durante aproximadamente 5 años, años en lo que de la manera más transparente, sin ningún tipo de recelo profesional supo darme todos los consejos, todas las recomendaciones, todos sus conocimientos  acumulados durante una trayectoria profesional brillante como uno de los mejores ingenieros  del país en este campo. Realmente para mi fue una verdadera escuela, pero sin presumir creo nunca lo defraudé, tanto es así que él como socio mayoritario y en total acuerdo conmigo decidió que él en general calcularía los puentes con sus propios programas computaciones y yo los edificios con mi  propio programa computacional, con el cual calculé y diseñé algunos edificios en Quito, hasta mi salida de la empresa en 1987 para dedicarme tanto  a la construcción que es más rentable y al diseño.

Durante estos años  asistí  a algunos seminarios  de ingeniería antisísmica con los Doctores Luis Esteva y el Doctor Vitelmo Vertero.

En 1985 fui acreedor de una beca para ir a Corea del Sur a hacer un Diplomado en Gerencia de Proyectos de Ingeniería, desde junio hasta septiembre, siendo una experiencia única en mi vida y en mi carrera, por todos los adelantos tecnológicos que nos permitieron observar y visitar especialmente en las plantas de maquinaria pesada y autos de Hyundai y en los astilleros también de la Hyundai que era los mas grandes del mundo en aquella época, botando barcos de 500.000,00  toneladas.

Tuve la suerte de conocer todos los proyectos diseñados para los juegos olímpicos de 1988, e incluso estuve en la inauguración  del estadio olímpico de Seúl.

Experiencia profesional: cálculo de varios edificios en Quito y de puentes en varios sitios del país.

Parte del equipo Fiscalizador  del edificio de la Corporación Financiera Nacional

Parte del equipo Fiscalizador del edificio del banco Pacífico Sucursal Mayor

Parte del equipo Fiscalizador del Coliseo Rumiñahui en Quito.

Construcción de varios proyectos inmobiliarios, incluidos  casas, fábricas, bodegas e incluso  la discoteca más grande del país.

También he colocado torres metálicas de transmisión de hasta 90 metros de alto en casi todo el país.

Siempre he tratado de involucrarme en áreas de ayuda social tanto en lo personal cuanto en lo profesional, por lo que he sido miembro de varias prestigiosas Instituciones o Asociaciones.

Esta inquietud por lo social me impulsó junto con 5 amigos por la generosa invitación de nuestra gran amiga Patricia Espinosa, a formar la secundaria de la UNIDAD EDUCATIVA LETORT, que la fuimos construyendo desde cero, adquiriendo incluso con mucha fortuna dos lotes de terreno de media hectárea cada uno, a finales de 1989, y, con un trabajo fuerte y bien planificado hemos logrado hasta ahora graduar a más de 2600 chicos, que ahora son profesionales de alto nivel sirviendo a los intereses de la patria. Seguramente es el proyecto que más me ha llenado y aportado en toda mi vida.

He pertenecido al Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha.

Socio de la Asociación de Cotopaxenses  Residentes en Quito.

Presidente de la Asociación de Cotopaxenses Residentes en Quito.

En los dos años de ejercer la Presidencia debo mencionar  como hecho destacable,  la defensa por  la supervivencia de nuestra querida Asociación, por las amenazas provenientes desde el Municipio Metropolitano, temporal que logramos capear por la firmeza de nuestra posición y por el  eficiente  y sabio asesoramiento profesional de dos abogados latacungueños: Fernando Salgado Salgado y Augusto Maldonado Vásconez ex Presidente de la Asociación e hijo de los fundadores de la misma.

No quiero dejar de mencionar que mi hija Mónica tuvo la hermosa responsabilidad de llevar el cetro de Reina de la Asociación.

Miembro del Directorio de la Mutualista Pichincha.

Gerente técnico en la empresa argentina DESACI Diesel Electromecánica Compañía Argentina.

Presidente del Directorio de INMOGRENZ S.A.

Gerente General de INMOGRENZ S.A., desde 1994 a la fecha.

Debo resaltar que mi tierra Latacunga siempre está en mi corazón y soy orgulloso de haber nacido en tan noble e hidalga ciudad, cuna de hombres ilustres y que han destacado en el ámbito nacional entre los cuales debo indicar se cuenta con  varios miembros de mi querida familia, especialmente en el campo político e intelectual.

Por fin, debo también mencionar que desde los 18 años mi vida se ha desenvuelto en la hermosa ciudad de Quito, a la que le debo  el haber podido  desarrollarme  en lo personal y profesional, y además, logrando hacer amigos con los que voy compartiendo los últimos 50 años de mi vida.

Soy muy fácil para la comida, me deleito especialmente con la comida nacional tanto de la sierra como de la costa, la siento como la mejor comida del mundo por su variedad y delicados sabores.

En los deportes he sido fanático del tenis y he tenido la suerte de poder ver en persona a todos los grandes tenistas de ésta época, la mejor  de la historia de este deporte.

En el fúlbol nacional prácticamente desde que nací he sido hincha de LIGA DEPORTIVA UNIVERSITARIA y a nivel mundial del Real Madrid.

La lectura ha sido una compañera permanente en mi vida y por el hecho de que María también es una gran lectora se me ha facilitado ejercer esta hermosa actividad.

Otro de mis sueños ha sido conocer lugares y sus gentes, revivir sus historias y gracias a la vida  he podido viajar, siendo los viajes más especiales los realizados en unión de María y mis hijos, viajes  que nos dejaron recuerdos imborrables en todos nosotros e incluso pudimos estrechar más  los lazos familiares. Ojalá la salud y la vida nos permita todavía seguir conociendo lugares importantes y hermosos de nuestro  querido pero maltratado  planeta.

En los años venideros espero dedicarme mas que nunca a mi familia y especialmente a verle crecer a mi nieto, comprobar y disfrutar de cómo se va convirtiendo en un ser de bien, con valores firmes y que pueda con sus grandes capacidades ejercer actividades beneficiosas para la sociedad.

 

Vaya para todos los  socios de esta querida Asociación mi cariño sincero y mis deseos de que sigan gozando especialmente de salud en unión de sus dignas familias.

Conoce a otros socios del mes