No tenía la más remota idea de lo que le sucedería, solamente estaba pendiente de su viaje. El pasado 12 de junio Vishwash Kumar Ramesh, británico, de origen indio, tomó el vuelo N° AI-171 de Air India con destino a Londres. La aeronave, un Boeing 787-8 Dreamliner, despegó del aeropuerto de Ahmedabad. Sin alcanzar a elevar el tren de aterrizaje, se estrelló dejando un saldo de 241 fallecidos. Resultó que era el único sobreviviente de esta catástrofe.
Como corresponde en estos terribles casos, el fatal accidente será investigado siguiendo los lineamientos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), aplicables a los métodos de investigación de accidentes e incidentes de aviación. Participarán en este proceso, el Estado de matrícula de la aeronave, y, por supuesto, el fabricante de la misma. Se ha recuperado la “caja negra” que contendrá los primeros datos de voz y más datos que ayudarán a determinar las causas del siniestro, a fin de evitar situaciones similares con otros operadores de aeronaves.
En este episodio fatal el piloto alcanzó a mencionar la señal de socorro (Mayday), que constituye el aviso de un inminente accidente, como en efecto lo fue, en el que también perdieron la vida varias personas en tierra. Este es uno de los mayores accidentes de la aviación comercial ocurridos en mucho tiempo, que enluta a familias enteras. Según información de Boeing hay más de 1.175 aviones del mismo tipo operando con normalidad alrededor de 2.100 vuelos cada día. Entraron en servicio en 2011. Las acciones, como es obvio, cayeron. Muchas aerolíneas en el mundo utilizan este equipo de vuelo en sus servicios internacionales de transporte de pasajeros. Luego de tres meses -que se supone durará la investigación-, sabremos qué mismo sucedió, si fue una falla mecánica, o una falla humana.
En otra mirada de este evento, ciertamente puede catalogárselo como un verdadero milagro, definido por la Real Academia Española (RAE), como un “hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”. Si nos ponemos del lado analítico de las probabilidades, el pasajero del asiento 11A no podía salir con vida, dada la magnitud del impacto y posterior incendio de la aeronave, por cuanto estaba repleta del combustible requerido para el vuelo.
Además, resulta incomprensible lo que le sucedió al pasajero: ¿será que el destino estaba de su lado postergando su existencia? Se le atribuye a Albert Einstein -quien no era un creyente religioso- decir: “Existen dos formas de ver la vida: una es creyendo que no existen los milagros; la otra consiste en creer que todo es un milagro”. Como dice el verso de Vinicius de Moraes, “el amor es eterno mientras dura”, parafraseando diríamos: “la vida es eterna, mientras dure. Lo definitivo es que debemos estar conscientes de que la existencia es efímera y solo se vive una vez.