Fisiológicamente, la longevidad es la duración de la vida más allá de su término habitual. Hasta hace un siglo, se indicaba que influian en la longevidad diversas circunstancias fisiopatologicas como el régimen de vida y la ausencia de enfermedades toxiinfecciosas, pero que en general constituía un hecho de herencia, actualmente se han sumado más causas y consecuencias, pero eso es otro asunto.
En la historia de la religión, se han conocido vidas extraordinarias de longevidad, especialmente, la de algunos patriarcas de la Ley antigua, basta recordar a Matusalén con novecientos sesenta y nueve años, en fin, expresabamos antes que determinada persona “era mas viejo que Matusalén”, cuando nos asombrabamos porque sobrepasaba los 90 años de edad.
La polémica acerca de la edad de los patriarcas, tuvo muchos criterios como el de San Agustín por ejemplo, que decía que para hacer más creíble la narración bíblica, hacían los años patriarcales diez veces más cortos que los nuestros, lo cual en ningún modo puede admitirse.
La bibliografía nos recuerda que las causas de esta longevidad, pudieron ser varias, unas de parte de Dios y otras de parte de la naturaleza humana y de las condiciones en que estaba. En este último criterio, era este en sus principios de temperamento más robusto y vigoroso, su modo de vivir más sobrio, sencillo y frugal, el vigor de la tierra y fuerza nutritiva de los alimentos mayor que ahora, y el influjo del clima más benigno y saludable, por ello hemos escuchado por ejemplo, que a determinadas personas se las sugiere vivir en la costa, hasta por mejorar de algunas dolencias y enfermedades.
El gran latacungueño Belisario Quevedo Izurieta ya nos habla de las diferencias del carácter y vida misma entre ecuatorianos de la sierra y costa, personalidad, fuerza de trabajo, vida diaria, alimentación, etc.
En cierto modo, sigue siendo la longevidad, un tema atrayente y hasta polémico, se han comentado en cafés de hogar y sociedad, la edad a la que habrían llegado ciertos familiares y amigos.
Si bien, la ciencia y la medicina han tenido avances formidables, también es cierto que nos alimentamos con menos nutrición natural que antes, hoy son pocos los hogares que preparan aquella sopas de antaño, que eran verdaderos alimentos, hoy en algunos casos, la comida “chatarra” ha reemplazado en buena manera está entrañable forma de alimentarse. Los horarios antes eran, por decirlo así,muy estrictos, se desayunaba a las siete, se almorzaba a las 12, una “entreldia” a las 4 de la tarde y una merienda a las siete de la noche.
A los latacungueños no nos faltaba una buena “mashca” en la tarde por ejemplo, mezclada con varios ingredientes a gusto del “marchante”.
Siguiendo con el tema, se conocen de personas que vivieron algo más de 100 años, cosa rara antiguamente, pero real, por eso de que era el longevo ” un buen barro”, y los comentarios se daban generalmente en los velorios, al “chismear” la edad del fallecido.
Hay familias que han tenido a su haber, padres o abuelos que fácilmente llegaron y sobrepasaron el siglo de vida, el lector este momento esta recordando a alguien con este referente.
En las partidas de defunción de algunos cantones de Cotopaxi, los curas indicaban la edad del fallecido, pero no siempre los familiares tenían bien claras las matemáticas y daban edades aproximadas; un caso, del señor Antonio Villegas en Cusubamba, por ejemplo, se puede leer en el documento, que habría tenido 120 años de edad.
Aquí en Latacunga, falleció una señora de Cusubamba casualmente, llamada Justa Toscano Sulca de Solano de la Sala (casada con Alejandro Solano de la Sala Cuvi) que falleció hacia 1984 de 112 años, pudiendo comprobar el suscrito su partida de bautismo en aquella ancestral parroquia.
Hay personas que vivieron hasta 1960 y dieron testimonio de la última gran erupción del Cotopaxi de junio de 1877, es decir nacieron hacia 1860 – 1865.
Hace poco evidenciamos el siglo del Sr Rafael Sandoval Pastor, que sobrepasó los 100 años de fructífera vida; su pariente Sr Rodrigo Campaña Escobar, que le faltó unas semanas para llegar a los cien años.
Actualmente, muchas latacungueñas y latacungueños han sobrepasado el siglo de vida. Sus familiares tienen el orgullo de tenerlos y disfrutarlos. Los nombres son varios y temo olvidar algunos.
Dos ejemplos finales en la historia: el del brasilero José Martius Continho, de 178 años (leyó bien: ciento setenta y ocho), nacido en Saquarema (Rio de Janeiro) en 1594, que se casó seis veces y tenia a la sazón 42 hijos, 123 nietos, 86 bisnietos y 43 tataranietos. No sé si sus seis matrimonios contribuyeron a su longevidad, creo que sí. 😂😂
Otro caso es el de Tomás Parr, el del whisky, si, vivió 152 años, se casó primero a los 80, luego a los 120, en fin, su longevidad se habría debido a la “sana costumbre” de beber una pequeña cantidad de whisky, a la misma hora todos los días y lógicamente la misma cantidad.
Les invito a leer los años que se miran en la botella de Old Parr, a los lados del rostro del Sr. Parr y veran que la historia es real, fue enterrado junto a la tumba del famoso escritor Oscar Wilde. Su historia está a la mano en la internet.
Finalmente, ¿qué creen ustedes de la longevidad?, ¿se debe, a la alimentación, la buena vida, los matrimonios o la ingesta moderada de alcohol diaria? 😂😂😂😂😗
Queda para el debate.
Un abrazo y larga vida para todos.