El comienzo de este nuevo año ha traído consigo una noticia que llena de emoción y gratitud: mi cuento “Las constelaciones invisibles” ha resultado ganador en el concurso Factor Literario. Este logro, más allá de ser un reconocimiento, representa una oportunidad única para compartir una historia profundamente especial. El cuento será publicado en marzo en una antología que recopila los mejores relatos de la región, en Santiago de Chile, y estará disponible para todo el mundo a través de la plataforma Amazon.
“Las constelaciones invisibles” nos transporta a un futuro donde la tecnología y la curiosidad humana han redefinido el aprendizaje y la exploración. En el corazón de la historia se encuentra Abelardo, un soñador de Latacunga apasionado por la astronomía. Impulsado por su fascinación por el cosmos, Abelardo construye un receptor capaz de detectar señales provenientes de un agujero negro estelar.
Lo que descubre va más allá de cualquier expectativa: las voces de los tripulantes de una misión interestelar perdida hace 200 años, atrapados en la órbita de lo desconocido. Estas voces, llenas de esperanza, sacrificio y humanidad, lo llevan a cuestionarse sobre el significado de la exploración y la resiliencia humana.
A su lado está Dara, una ingeniera pragmática que busca propósito en su vida. Juntos, enfrentan los desafíos técnicos y emocionales que acompañan a la búsqueda de lo desconocido, mientras descifran mensajes que iluminan no solo el universo, sino también sus propias almas.
¿Qué nos define como exploradores?
¿Qué sacrificamos al buscar más allá de nuestro horizonte conocido?
¿Cómo el cosmos refleja nuestra propia humanidad?
Estas preguntas atraviesan el núcleo de “Las constelaciones invisibles”. Más allá de ser una narración de ciencia ficción, el cuento explora el poder del amor, la conexión humana y la valentía de quienes se atreven a soñar más allá de las estrellas.
El haber sido seleccionado para formar parte de esta antología representa no solo un logro personal, sino también un homenaje a la creatividad y la capacidad de imaginar nuevos horizontes. Es un tributo a los exploradores, a los soñadores y a todos aquellos que buscan respuestas en las vastedades del cosmos y dentro de sí mismos.
Espero que “Las constelaciones invisibles” inspire a quienes lo lean, que les invite a mirar al cielo con una nueva perspectiva y a encontrar en las estrellas un reflejo de lo que nos hace humanos.
Gracias a todos los que han apoyado mi camino en la escritura. Este logro es nuestro, una constelación que hemos trazado juntos.