Demos vuelta la página

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El domingo 13 de abril, en elecciones transparentes, triunfó amplia y categóricamente el presidente Daniel Noboa (55.6% vs 44.4%). Ganó la democracia, la libertad y la esperanza. Ahora precisamos calmar los ánimos, olvidar las angustias, temores y miedos que nos invadió, causando estragos, sufrimiento y preocupaciones a la gente. Es increíble que en todos los hogares el tema central haya sido saber qué nos deparará el futuro, dependiendo quién será el ganador de la contienda electoral. Con esto, empieza una nueva etapa, esperanzados y pendientes de que el Ecuador transite por el sendero del progreso.

Como sucede en un partido de fútbol, el ganador es aquel que menos errores comete y concreta goles; en las campañas electorales sucede igual, triunfa quién se aprovecha de los errores del rival, el cual, además, se hace goles en contra. Y esto es lo que aconteció en el correísmo, por el sinnúmero de errores de bulto acumulados: el binomio escogido (primer gol en contra) y luego siguieron, entre otros, la amenaza de la dolarización a la ecuatoriana, el reconocimiento de Maduro -que supone alineamiento a los postulados del socialismo del siglo XXI-, la creación de los denominados “guardianes de paz”, a imagen y semejanza de los que existen en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Es hora de reaccionar positivamente y ser parte activa para construir una mejor ciudadanía. Recordemos el pensamiento de John F. Kennedy, en su discurso de investidura el 20 de enero de 1961: “No te preguntes qué puede hacer tu país por tí, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”. Eso es lo que ahora nos corresponde a todos los ecuatorianos: luchar por un país de libertades, en un ambiente de tranquilidad para generar trabajo.

Como inmediata consecuencia del triunfo, el riesgo país bajó sustancialmente (cerca de 600 puntos) y los mercados han reaccionado favorablemente. Este indicador es muy importante pues aleja al Ecuador de caer en “default” y lo ubica en mejores condiciones en su relacionamiento con los organismos internacionales de crédito y constituye mejores condiciones a los inversores nacionales y extranjeros. Por tanto, demos la vuelta la página, olvidándonos de aquellos que, sin fundamento alguno, se acogen al fraude como forma de justificarse ante sus simpatizantes cada vez más decepcionados.

Esta es la tercera derrota electoral de la revolución ciudadana o RC5. Significa que la gente definitivamente se cansó y hartó de este socialismo cansino y devaluado: ya no come cuento el discurso de sus dirigentes pues ya no sintonizan con los reales problemas que les aqueja. Tampoco quieren que se reedite la forma cómo manejaron el gobierno de las mentes “lucidísimas”, con abuso, autoritarismo y despilfarro. Ya tuvieron ocasión de gobernar, durante una década basada en una constitución de corte chavista que terminó con el Estado de Derecho. Lo que la gente quiere, es que se proteja el trabajo, que se garantice la propiedad privada, la inversión la dolarización. Que el gobierno refrende la división de poderes.
Precisa comentarse y destacarse que gente mayor, que frisaba los 80 años de edad, concurrieron a las urnas en forma masiva e importante, dando una lección histórica de civismo, pocas veces vista; acompañados de sus hijos y nietos motivaron a la gente joven a elegir la mejor opción para el país, velando por el futuro de los suyos. Ahora toca a todos los ciudadanos, comprometidos con el Ecuador, aunar esfuerzos y apoyar las acciones y medidas del gobierno en orden a enderezar la institucionalidad, garantía de convivencia pacífica.

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