Estamos a días de tomar la decisión trascendente de elegir nuevo presidente o presidenta. Sin embargo, esta vez las circunstancias son imprevisibles; cualquier pequeño detalle puede inclinar la balanza y con el furor desatado en redes y medios de comunicación, con equivocadas acciones se fomentaron temores que no son buenos consejeros para tomar una decisión correcta.
En el horizonte hay gran incertidumbre puesto que, en las condiciones actuales se requiere mucha visión de futuro y un equipo sólido de gente capaz y honesta que acompañen en la tarea. Gobernar es complejo, no se puede improvisar, se requiere mucha información contrastada y cierto nivel de experiencia que evitará empeorar la situación.
El público está saturado de eventos publicitarios y entrevistas que no dicen mucho y dejan mensajes de intriga y odio especialmente de un sector, evidencia que estamos enfurecidos y alarmados, mostrándonos como ciudadanos de cuarto nivel.
En ciencias de la comunicación se conoce que quien tiene una “creencia” política es casi imposible que cambie y menos con mensajes contradictorios y sin sustento, en toda la campaña no se percibe propuestas válidas, por lo cual en una situación estadística equiprobable, con igualdad de posibilidades cualquier pequeño detalle emocional cambiará el rumbo de la elección.
powered by
Intuimos dos modelos contrapuestos de propuesta gubernamental, entonces lanzada la moneda al aire y si, en un millón de probabilidades esta cae vertical, tendremos una situación compleja de sucesos impredecibles asunto que no conviene a nadie, de allí la importancia de lograr una diferencia “significativa” entre los dos postulantes, porque como de lado y lado se ha promovido previamente la idea de “fraude”, es de esperar que en la semana final se aclaren las cosas para que el pesimismo no nos invada, ya que los estudiosos de la teoría del caos sostienen que es impredecible definir el futuro.