Días atrás, se virilizó el tema del agua potable en la ciudad de Latacunga, ocasionado por la falta y deficiente calidad en varios sectores de la ciudad. Se levantaron por todo lado voces de protesta y pedidos de atención emergente, que mantuvo en zozobra a algunos barrios del área urbana. Se evidenció la falta de planificación de la red de agua potable desde siempre, la falta de un plan maestro de agua potable, que obliga al municipio a vivir poniendo parches. Tibiamente, el Municipio ofrece incluir pocos recursos en el año 2026 para iniciar con los respectivos estudios, es decir no se avizora una solución de fondo a corto plazo.
Ahora la preocupación ciudadana se ha dirigido al plan maestro de alcantarillado, que siendo una competencia exclusiva del GAD Municipal de Latacunga, es de igual o mayor preocupación que el de agua potable. La clase política tiene poco o ningún interés en atender estas competencias, debido a la alta inversión que demandan y el extenso tiempo de ejecución que supera el período de las administraciones. Siempre serán preferidas las obras pequeñas, clientelares, vistosas, aunque no fueran prioritarias ni necesarias en muchos casos. Empecemos diciendo que este plan maestro se diseñó en la administración de Rafael Maya (2005-2009), pasó desapercibido hasta que Rafael Correa en 2014 entregó una donación de $15 millones y un crédito del BEDE por similar cuantía, cumpliendo con el ofrecimiento de compensar al cantón que le permita construir el nuevo “panóptico” en reemplazo del existente en el centro de la capital para impulsar la alcaldía de Augusto Barrera.
Pasaron cinco eternos años de la alcaldía de Patricio Sánchez (2014-2019) tramitando el inicio de la obra, para finalmente adjudicarla pocos días antes de que asumiera Byron Cárdenas. Quedó la huella de manipulación para favorecer a una empresa de dudosa reputación para la construcción de colectores y conducción de aguas negras hasta la estación de bombeo en el sector Salache. Mientras que una empresa francesa se encargó de construir la planta de tratamiento, cuya ejecución no tuvo inconveniente en terminarla en diciembre 2022. Para proceder con la entrega provisional, requiere aguas negras en al menos la tercera parte de su capacidad (20.000 metros cúbicos por día) lo cual es imposible hasta la presente fecha, debido al fracaso del contrato de colectores. Esto nos perjudicó en más de un millón de dólares anuales pagados a la misma empresa para que “de cuidando” la planta hasta que sea posible recibirla.
La administración actual ha buscado solución a este grave problema que perjudica gravemente a la ciudad, sin haber logrado hacerlo, hasta que decidió unilateralmente dar por terminado el contrato incumplido. El Alcalde Tinajero informa haber recuperado el anticipo entregado ($3.7 millones) que provino de la donación de la Agencia Francesa de Desarrollo, la que demandó la devolución de ese dinero. Dice haber logrado que este dinero sea aplicado a la planta de tratamiento que fuera financiada con el BEDE. En buen romance, esto significa que la “donación” de $15 millones se redujo a $3.7 millones. En consecuencia, únicamente se dispone del crédito por igual cantidad (3.7 millones) para construir a lo sumo el 30% del sistema de colectores y conducción, dejando en el olvido al restante 70%. El restante del crédito fue utilizado en financiar la planta de tratamiento.
En resumen, quedamos con una planta costosa y sobredimensionada que apenas podrá operar al 30% de su capacidad, Perdimos la donación de $16.3 millones que nunca volverán y no tenemos financiamiento para completar al menos la tercera parte del plan maestro que estaba en marcha. Hemos pasado 15 años en el intento.
¡ADIÓS PLAN MAESTRO!