Todos aspiramos una pronta solución al desarrollo social de los ecuatorianos, demandamos del gobierno nacional se prioricen medidas concretas y enérgicas a fin de anular la inseguridad en la cual estamos desarrollando nuestras actividades en todo el territorio nacional. El tema de esta rampante inseguridad va ligado lamentablemente a la inseguridad jurídica que producen una parte de jueces cooptados por la corrupción y a esa perversa herencia de lo que hicieron o dejaron de hacer anteriores gobiernos.
Dentro de este panorama nacional se ubica nuestra ciudad y cantón Latacunga, con una singular historia política, llena de leyendas, crónicas y fabulas que desde distintas visiones de sus actores, siempre intentaron brindar a los latacungueños explicaciones válidas para nuestros desencantos, -sobre todo- al porque nos vamos des-institucionalizando por el poco apego que tenemos al cumplimiento de la ley, por parte de los ciudadanos y mucho más grave por parte de las autoridades de elección y de designación.
Estamos próximos a concurrir a las urnas en el próximo mes de noviembre, mes de grata recordación para nuestra querida ciudad. En el último domingo de noviembre estaremos escogiendo a nuestro Burgomaestre y sus Concejales. Hasta el momento se han presentado públicamente a la ciudadanía de Latacunga y el cantón más de una docena de “precandidatos” –aspirantes al sillón de Don Rafael Cajiao Enríquez-, entre los que constan Ex-Alcaldes que están dispuestos a sacrificarse por la patria chica; y, el anuncio de hace pocas horas del dirigente máximo del Partido Socialista de Cotopaxi, señalando que el actual Burgomaestre Dr. Fabricio Tinajero Jiménez, ira a la reelección por esa tienda política. Entonces viene otro desencanto, no nos explicamos cómo los ingentes gastos económicos que conlleva una campaña electoral –corta- pueden repetirse varias veces sin afectar la economía personal y familiar de los candidatos; me refiero a quienes -quieren morir en el intento-, aferrados a los principios democráticos de la Ley Suprema de Montecristi y con el “derecho a elegir y ser elegidos”, a los principios humanistas de servicio; pues varios de los ciudadanos que constan como precandidatos en su vida pública han demostrado lo contrario.
Los latacungueños en el momento actual requerimos de ciudadanos(as) con fidedigna vocación de servicio y autenticidad en sus propuestas; que nos inviten a los habitantes de esta nuestra tierra a hacer realidad un crecimiento sostenido con estabilidad política que a su vez nos lleve a un crecimiento económico. Latacunga comparada con otras ciudades del país, lamentablemente se encuentra retrasada, hemos reculado mucho, tenemos que reconocer que hemos permitido a nuestra vista y paciencia la des-institucionalización de nuestra ciudad, so-pretexto de regionalizar ciertas instituciones aun cuando sea violando la Constitución y la ley, a Latacunga y a los latacungueños nos han visto “la cara”. Veamos solo tres casos patéticos que los latacungueños hemos permitido: 1). Que los asuntos patrimoniales-culturales debamos consultar y buscar autorización en Riobamba. 2). En materia de seguridad social las reclamaciones y controversias de afiliados y empleadores deben hacerse en Ambato. 3). Parece mentira –como dice la canción- cuando se requiere la presencia de la banda de músicos de la Policía Nacional acantonada en Latacunga, debe ser autorizada por el Comando Distrital con sede en Ambato. En este punto .hay que reconocer- a la actual administración municipal el acierto de profesionalizar a la Banda Municipal dotándole de un Director como es el Maestro Raúl Salgado; tenemos una banda municipal de primer orden, yo diría de lujo.
En este evento electoral que se avecina debemos estar claros que la narco-política se ha tomado el sistema democrático del país, se ha detectado alianzas con el crimen organizado, lo que nos causa tremendo dolor a los ecuatorianos; recordemos la muerte de gente buena vinculada a la política, el fallecimiento de periodistas, militares y de ciudadanos que se atrevieron a investigar a los delincuentes de cuello blanco. Que estos desencantos nos lleven a utilizar positivamente nuestro voto en noviembre 2026. Que nuestro desencanto castigue a quienes entregaron el país a grupos delincuenciales nacionales vinculados a internacionales -al narcoterrorismo-, al crimen organizado e incitaron a crear políticos y politiqueros sin ninguna preparación, salvo lo de llegar a ver qué pasa en los cargos de elección y/o designación para los que participan sin ninguna preparación y peor mérito. Esta es en realidad la razón de nuestro desencanto…!