Todos los millones de ecuatorianos que por mandato constitucional y legal están en su derecho de ser parte de la seguridad social, coinciden en señalar que el actual sistema de seguridad social administrado por el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social -demanda con urgencia- un profundo ajuste de su estructura orgánica, administrativa, económica y financiera-actuarial. En esta coincidencia todos tienen claro que el cambio debe ser totalmente técnico, en los ámbitos financiero, actuarial y legal.
Los movimientos y/o partidos políticos que acceden al poder del Estado luego de llegar a las Funciones Ejecutiva y Legislativa, han dejado de lado el tratamiento de los graves problemas que atraviesa –el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social-; se incumple permanentemente el mandato de la Constitución de la Republica de que en cada presupuesto general del Estado, colocar los dineros suficientes de la seguridad social, crece la abultada deuda que mantiene el Estado con el IESS, al igual que el déficit actuarial; esto constituye un verdadero freno para poder diseñar alternativas técnicas que permitan salir de la crisis institucional. Ningún cambio y nueva estructura legal-administrativa- económica-financiera y actuarial podrá tener éxito -si previamente el Estado- el gobierno de turno no muestra de acuerdo con el pago de la deuda que mantiene con el IESS; si los empleadores –igualmente- mantienen el permanente incumplimiento de sus obligaciones patronales. La situación de los seguros sociales administrados por el IESS, se ha convertido en el tiempo -materia no aprobada- por los administradores del Estado, mientras se sigue consumiendo las reservas y se siga pagando pensiones los ecuatorianos lamentablemente –no reaccionamos-.
Se atiborra a la colectividad con grandes campañas de desprestigio institucional, señalando solamente aspectos negativos del IESS en sus casi cien años de existencia, no es difícil suponer que cualquier empresa pública y mucho más privada, teniendo una deuda de miles de millones –podría subsistir-como el IESS lo ha hecho. Todos los ecuatorianos estamos conscientes que los servicios de salud del IESS arrastran desde su inicio déficit, que se debe revisar la prima de este seguro, así como revisar los costos en salud que produce la atención de los afiliados al Seguro Campesino y de la atención a los hijos de los afiliados hasta los 18 años, -sin ningún financiamiento- pero desde los gobiernos de turno, no solo que no paga la monstruosa deuda estatal – sino que, esta aumenta cada año- y a quienes les incumbe vigilar que el Estado cumpla (Contraloría General del Estado; Superintendencia de Bancos, Asamblea Nacional) no hacen absolutamente nada por corregirlo.
Reconocemos las fallas que tiene el IESS; pero con esas fallas y todo es la institución fundamental del Estado ecuatoriano al servicio de millones de afiliados; los defectos que se hacen más visibles son resultado de las políticas equivocadas implantadas por los gobiernos de turno, que vienen utilizando como banco de reserva monetaria al BIESS, como botín político al IESS, para cumplir compromisos burocráticos, y/o posibilidades de enriquecimiento ilícito, está claro que con la seguridad social no se actúa de buena fe.
El IESS representa a casi 800.000 jubilados(as), quienes reciben puntualmente su pensión, de la misma forma como se hace con viudas y huérfanos. Quien se atreve a negar que por medio del IESS miles de ecuatorianos tienen vivienda propia. Las ciudades ecuatorianos han sido beneficiarias del IESS, muchas urbanizaciones han sido planificadas y construidas con dineros de la seguridad social. Esta bien que el gobierno nacional moralice la función pública, incluido el IESS; solo hago notar que, quienes han delinquido dentro del IESS no ha sido personal de carrera, la mayoría de los casos de referencia han sido efectuados por “aves de paso” –sin ninguna- trayectoria institucional, nombrados con ocasión de triunfos “político-partidista”. Los ecuatorianos estamos viviendo una crisis institucional motivada por las equivocaciones en el manejo del IESS y seguimos en ese camino creando prestaciones y servicios sin financiamiento, por la abultada deuda del Estado y la de los empleadores, sumada la inestabilidad de los administradores designaos desde Carondelet, con un órgano de gobierno cuestionado. Reflexiones a tiempo para renovar la seguridad social. Es mucho más lo bueno que lo que se pretende mostrar para desprestigiarlo.
Cada gobierno en su momento le han dado largas a este puntual tema de la deuda con el IESS, a estas comisiones se las encarga realicen estudios, análisis y diagnósticos de la situación del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, unos específicamente del Fondo de Pensiones, o del Sistema de Salud, les piden que diseñen propuestas de reformas que permitan sostener en el tiempo el cumplimiento del pago de las pensiones de jubilación que de forma vitalicia paga el IESS, así como fórmulas que permitan atender el Sistema de Salud totalmente deficitario.
Si subsiste la actitud de los gobiernos de turno, de la función legislativa y de los organismo que controlan al IESS a un altísimo costo, la monstruosa deuda, el creciente déficit actuarial, la falta oportuna de pago de obligaciones por parte de los empleadores y las políticas estatales inmiscuidas en el Banco de la Seguridad Social, ninguna propuesta técnica podrá salvarle al IESS de esta agonía.