“Las opiniones publicadas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan la opinión de la Asociación de Cotopaxenses Residentes en Quito. Todas las opiniones han sido publicadas con la expresa autorización de sus autores.

Millones de muertos de la Segunda Guerra Mundial hicieron meditar a los pueblos del mundo y crearon Naciones Unidas y la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para resolver problemas entre países y evitar conflictos, proveyendo justicia a las partes, esta ayuda evitó que se produzcan acciones bélicas.

Nadie puede negar que los “señores del tráfico de estupefacientes” son criminales de lesa humanidad, sin embargo, no se justifica que se los “elimine” sin juicio justo, como parecen indicar las intenciones del secretario de guerra de EE.UU., Pete Hegseth, quien pidió a los países latinoamericanos salir del sistema de protección de la Corte Penal Internacional que sería un acto de alto riesgo.

La CPI creada en 1998 por el Estatuto de Roma, inició con magistrados prominentes y eruditos en protección de derechos, quienes han actuado en varias ocasiones condenando a dirigentes de distintos países y evitando la impunidad de estos crueles individuos que aparecen en la historia de los pueblos y que se burlan y desprecian la democracia.

La petición del secretario de Guerra, dada su personalidad no sorprende, pero sí extraña, ya que si esto llega a ocurrir eliminaremos el sistema de protección de los derechos que amparan a todo humano y que permiten absolver o condenar, mediante juicio justo sin inclinar la balanza, como lamentablemente ocurre en muchos países, incluido el nuestro.

Los latinoamericanos estamos viviendo tiempos de alto riesgo con el avance del crimen organizado con alto flujo de armas y recursos, pero esto no implica que rompamos las reglas de equilibrio a las que llegamos después de siglos de barbarie, si bien el sistema permitió el crecimiento de la corrupción en todo orden, sin duda alguna no justifica volver a los tiempos de Torquemada.

Mercenarios al mando Erik Prince dueño de Blackwater, están listos para la acción, como lo hicieron antes, es crítico actuar sin meditar y sin la protección del sistema internacional de justicia que se sustenta en la honestidad, conocimiento en imparcialidad de los jueces lo que es garantía para preservar derechos ganados con sangre y lágrimas.

https://www.lahora.com.ec/columnistasnacionales/en-busca-de-impunidad-20260820-0064.html

Compartir publicación