“Las opiniones publicadas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan la opinión de la Asociación de Cotopaxenses Residentes en Quito. Todas las opiniones han sido publicadas con la expresa autorización de sus autores.

El tiempo, transcurso cósmico de la vida, adquiere significado cuando nuestras acciones son ejemplares, lo que es posible construir en todo nivel, desde mandos imperiales hasta el último ser pensante.

Partió hacia el infinito un hombre de los Andes, Baltazar Ushca, convertido en símbolo de la tenaz y dura lucha por la sobrevivencia. Con él, muere la constancia y el amor a la dura tarea de escalar cuatro mil metros cada tres días para reverentemente arrancar la blanca y helada piel del coloso, y luego descender a la ciudad para entregar a los sedientos las aguas cristalinas que durmieron congeladas por más de dos mil años.

Baltazar, ejemplo de la férrea y tenaz resistencia del hombre andino, del puruhá que nacido de la tierra fue fiel amante de su montaña sagrada, a la que siempre con respeto le pidió su ayuda a la vez que demostraba la resistencia de esa tribu ancestral que no ha sucumbido en el tiempo.

De su actividad se han realizado varias películas y reportajes por lo significativa que fue esa vida campesina de soledad y nostalgia pero, sobre todo, de tenacidad frente a la vida y a su convicción de ser un hombre libre como el viento del páramo y amar el pajonal mientras dialogaba con los dioses ancestrales de su etnia.

Es la vida de un campesino ecuatoriano, símbolo de dignidad y lucha a pesar de su poca escolaridad, pero con gran deseo de servir a, quizá algunos de esos hombres sigan este ejemplo de lucha y continúen pidiendo al gran Chimborazo unas pocas lágrimas de sus tristes ojos, puesto que el cambio planetario lo está descobijando, dejando que el viento del sur carcoma la azulada andesita que miles de años permaneció oculta bajo el frío manto de la nieve que tanto amó Baltazar.

Estos labriegos de corta educación pero gran imaginación son la parte medular de este país, al que llegaron y llegan tantos migrantes de otras latitudes, algunos de los cuales se han hecho ricos, sin recordar repartir una parte de lo que esta tierra generosa les brindó. El espíritu del hielero del Chimborazo vigilará desde los riscos.

Compartir publicación