Entre el 24 de abril y el 9 de mayo el presidente Daniel Noboa visitó Europa, Medio Oriente y Asia. En efecto, su itinerario incluyó El Vaticano, con la finalidad de asistir a los actos funerales del Papa Francisco. En Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Israel, España, Israel, Reino Unido y Francia, fue recibido por las más altas autoridades de estado y de gobierno. El propósito de esta gira presidencial no fue otra que la de procurar ampliar y fortalecer las relaciones diplomáticas y comerciales con dichos importantes países.
No han faltado las críticas negativas -de una buena parte del sector remordido y perdedor de las pasadas elecciones-, que han minimizado y cuestionado los desplazamientos del presidente de la república, tratando de posicionar en la gente la maniquea idea de que este tipo de viajes son inservibles, fatuos o presuntuosos. Los más extremistas opinan que no hay resultados tangibles que los justifiquen. Solo a los ilusos y despistados se les puede ocurrir opinar de semejante y ligera manera.
Por el contrario, constituye un acto de responsabilidad republicana buscar relacionarse con todos aquellos países del cual dependen nuestras exportaciones y dinamizar el comercio. Es obvio que en un mundo cada vez más interdependiente, la cercanía entre los jefes de estado hace que las conversaciones y acuerdos preliminares empiezan a tomar forma, destrabando cualquier tipo de trámites burocráticos que puedan impedir su concreción más diligente.
La tarea que tiene el presidente, a partir de su posesión el 24 de mayo próximo, es ciertamente enorme, debido a que los problemas son amplios, variados, de compleja atención y solución. Por ello, haber sentado ciertas bases en materia de relaciones internacionales, ayudará y mucho a dar atención a las cuestiones económicas que tienen que ver con la indispensable inversión nacional y extranjera, que el gobierno de la famosa “década ganada” se encargó de torpedear e imposibilitar en la constitución del 2008 y luego denunciando varios acuerdos de garantía de las inversiones.
El pasado 14 de mayo, se instaló la nueva Asamblea Nacional, con nuevos y reelectos asambleístas. La ciudadanía espera que la mayoría de gobierno aproveche la ocasión para realizar las modificaciones a la legislación para ponerla a tono con los requerimientos nacionales que aspiramos todos los ecuatorianos que se solventen. No se puede conseguir los objetivos de seguridad y desarrollo si las distintas funciones del estado no disponen de normas legales que aseguren concretarlos.
Con la proclamación del triunfo del binomio Noboa/Pinto, por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), se zanjaron las impugnaciones sin fundamento realizadas por los perdedores, en las que no faltaron algunos argumentos de fraude que rayan en la desesperación y la alucinación. No asimilan las tres pérdidas seguidas.