El 4 de septiembre se reunirá en Quito, el Presidente de la República con el Secretario de Estado de los Estados Unidos de América, Marco Rubio. Para nuestro país ciertamente es una clara demostración de las excelentes relaciones diplomáticas, políticas y de cooperación existentes con dicha nación, lo cual significa que varios de los encuentros que ha tenido con el presidente Donald Trump están dando frutos; puede considerarse que resulta una suerte de seguimiento a los temas de particular interés para ambas partes.
Según ha informado un funcionario estadunidense a la agencia EFE -recogida por Primicias-, el propósito de la visita, “además de los temas de “agenda”, como la lucha contra el narcotráfico y la inmigración irregular, se prevé que Rubio hable con Noboa sobre la posibilidad de que Ecuador se aleje más de China” (principalmente en materia comercial); cuestiones de alto interés y de coyuntura de política internacional que están gravitando fuertemente en la región y los acuerdos a los que lleguen tendrán repercusiones importantes.
Se supone que las autoridades responsables de los temas a tratar, con antelación habrán preparado cuidadosamente las aspiraciones máximas y mínimas así como los planes concretos que serán materia de análisis. Como se podrá ver, son cuestiones delicadas que, para enfrentarlos ya en las negociaciones mismas, ya en el plano de la ejecución, amerita tener claro el panorama, los desafíos a enfrentar y los riesgos asociados a considerar. Debemos estar claros que Estados Unidos de América es el socio cercano más importante al que no podemos ignorar.
De pronto los negociadores habrán llegado a previos consensos que serán refrendados o modificados por Noboa y Rubio, como aquel que se ha anunciado que Ecuador recibirá a 300 refugiados en Estados Unidos de América cada año. No se conoce cuáles serían las contraprestaciones que recibiría Ecuador por esta concesión. En principio, no parece una buena idea el dar curso a esta aspiración. Esperemos examinar las condiciones bajo las cuales se concretaría ésta aspiración.
Respecto de los temas inicialmente conocidos, resulta conveniente que ambas partes acuerden enfrentar, en condiciones frontales y coordinadas, el fenómeno del narcotráfico que tiene al país, a la región y al mundo en permanente preocupación e inseguridad. Igual sucede con la inmigración irregular que ha significado otro de los grandes problemas actuales que requiere de políticas que la controle, en procura de velar por los intereses económicos del país y de sus ciudadanos.
Respecto del tema “alejamiento” de China, al parecer Estados Unidos de América pretende que nuestro país le privilegie o “prefiera” en lo relativo a las cuestiones principalmente comerciales. Es una cuestión muy sensible por donde se lo mire, teniendo en cuenta que al Ecuador como a las autoridades y empresarios, les ha costado tiempo y esfuerzo abrir mercados para la exportación de sus productos y posibilitar el ingreso de divisas para atender sus necesidades. Esperemos que los acuerdos a los que se llegue, sean los que el país requiere y no comprometan sus intereses.