Recordemos el llamado boom petrolero que se inicia en la década de los sesenta, y que desde ahí el petróleo ha sido el pilar fundamental de la economía ecuatoriana; en las décadas siguientes las exportaciones del oro negro representaron mas o menos un 40% de las exportaciones totales del Ecuador. Somos parte de una cuenca hidrocarburífera cuya explotación no llega ni al 50% de las reservas petroleras existentes. Esto es de conocimiento público, el Ecuador es un país muy rico en recursos naturales, pero – a su vez- no cuenta con los recursos económicos y tecnológicos para explorar y producir eficientemente sus recursos naturales.
La actual situación del sector petrolero está guiada desde la óptica eminentemente política de quienes acceden al poder del estado, cada quien establece sus reglas en relación al manejo petrolero, buscan inversión extranjera con el objetivo de mejorar la exploración, transporte y refinación del crudo, escudriñando incrementar el volumen de las reservas y mejorar cuantitativamente la producción, que coadyuve a reactivar la economía y mejore las condiciones sociales de vida de los ecuatorianos, pero lamentablemente, bajo intereses de grupos organizados para este fin.
Hoy al finalizar los primeros 25 años del nuevo milenio corresponde a los ecuatorianos tratar este tema con seriedad –como interés propio y soberano- con la formalidad que amerita el presente y futuro de la nación; dejemos de seguir con el discurso cansino de guardar el petróleo en el subsuelo de la Patria –a pedido de grupos internacionales ONG- pero tampoco permitamos que irresponsablemente se lo dilapide como en aquellos negocios “chinos”. Vayamos consciente y ordenadamente avanzando en la utilización racional de nuestros recursos naturales –la minería legalmente autorizada- con una explotación armónica y con un sólo propósito, con esos recursos privilegiar al ser humano que es en última instancia el único dueño de esos recursos naturales.
El Ecuador tiene futuro –sí, creo que lo tiene- si al menos se rectifica los improvisados procedimientos, se designan Ministros competentes en cada área de gestión gubernamental, si utilizamos en las próximas elecciones la herramienta democrática más valiosa –el voto- para designar quienes nos gobiernen desde lo cantonal y provincial, conjuntamente, es necesario que:
1. Seamos una nación unida en búsqueda de un destino y objetivo comunes.
2. Buscar una sociedad libre, segura y desarrollada, orgullosa de lo que somos y apegada a la justicia, digna heredera de sus orígenes.
3. Buscar una nueva generación de ciudadanos que tengan como meta la ciencia, la cultura, la tecnología, que sean innovadores y creyentes del futuro del Ecuador.
4. Recuperar como formas de vida en sociedad la moral y la ética, formando ciudadanos con fuertes cimientos en valores, que rechacen las tentaciones de la corrupción y piensen que el dinero –perce- no es indispensable.
5. Ir creando las condiciones para establecer una economía competitiva, equilibrada, unificada, con tecnología capaz de competir, innovar y hasta inventar.
6. Re-institucionalizar el Estado ecuatoriano, convertirlo en un verdadero Estado de Derecho, democrático, con seguridad jurídica, en donde sus Funciones se respeten entre si y los derechos individuales y colectivos sean mirados como -derechos- y no como dádivas.
7. Arreglar de una vez por todas la Millonaria deuda del Estado con el IESS y no seguir tomándose sus reservas.
El Ecuador que todos nosotros queremos, -sí tiene futuro-, depende de todos nosotros, si aprendemos a respetarnos, si la Ley Suprema se hace respetar desde el Poder bajo el principio constitucional que dice: que es deber del mandatario “Respetar y hacer respetar la “Constitución”.
Que el nuevo año 2026 sea el espacio propicio para que se haga realidad un mejor futuro para el Ecuador… Feliz 2026 para todos junto a sus familias…mucha ventura, prosperidad y salud.