“Las opiniones publicadas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan la opinión de la Asociación de Cotopaxenses Residentes en Quito. Todas las opiniones han sido publicadas con la expresa autorización de sus autores.

Con motivo de cobrar el último desembolso del préstamo concedido por el BEDE al Municipio de Latacunga para financiar el que debería llamarse correctamente “PARQUE ECOLÓGICO TILIPULO”, el Cabildo está apurado en aprobar, con tres años de retraso, la “ORDENANZA PARA LA ADMINISTRACIÓN, OPERACIÓN Y MANTENIMIENTO DEL PARQUE ECOLÓGICO DE LA FAMILIA DE LATACUNGA”, pues de lo contrario no recibirá el desembolso para cancelar al contratista y al fin poder recibir la obra. La administración actual recibió el proyecto con avance del 95% según el administrador, fiscalizador y contratista. Han transcurrido 3 largos y costosos años sin dar solución a problemas que siempre estuvieron resueltos desde el proyecto inicial.

Esta obra inició con la absurda pretensión del alcalde Sánchez de implantar un matadero en pleno parque, ignorando el patrimonio natural de 72 hectáreas de propiedad de la ciudad de Latacunga desde hace casi 50 años, destinado a fomentar el turismo. Desde la ciudadanía, ejercimos nuestro derecho a participar en las inversiones prioritarias municipales e iniciativa legislativa. Junto con 11.000 ciudadanos, con firma y rúbrica notariada, manifestamos la voluntad de que “este parque se destine exclusivamente para fines recreativos, en un ambiente ecológico y natural”. Al necio burgomaestre no le quedó salida y para congraciarse con los votantes, convocó a concurso de proyectos en el área natural. Adjudicó el proyecto ganador acogiendo el criterio mayoritario que se expresó de manera virtual.

El proyecto, construido por un grupo interdisciplinario de profesionales, varios de ellos de Latacunga, está muy bien concebido y presenta de manera integral, todos los detalles que corresponden, incluyendo el presupuesto referencial de aproximadamente $6.5 millones de dólares. El siguiente paso era lograr financiamiento. El alcalde Cárdenas tomó la decisión de impulsar el proyecto y logró financiamiento del BEDE, con lo cual se licitó. Participaron alrededor de 8 oferentes. Ganó un consorcio que ofertó $6.1 millones de dólares. Inició la ejecución, que caminó sin tropiezos en su mayor parte.

Equivocadamente, el contratista, el administrador ni el fiscalizador del proyecto convocaron ni consultaron al grupo proyectista sobre temas técnicos que se resolvieron de manera contraria a los conceptos de conservación que están claramente establecidos en el proyecto inicial. Los humedales no se deben tocar. Sin embargo, a dichos técnicos les pareció más cómodo y llamativo, supongo, desplazar tierra, modificar humedales, utilizar maquinaria que estaba vedada y justificar la necesidad de invertir más dinero para dotar de agua a los servicios higiénicos y tratar las aguas servidas.

El alcalde Tinajero asegura que en pocos días se recibirá la obra. Sospecho que se quiere dilatar la apertura de este maravilloso espacio verde que elevará el nivel de vida de los habitantes, hasta las elecciones, con beneficio electoral Afortunadamente, estos tres años de abandono han servido para que reverdezcan las pantas acuáticas que viven en los humedales. Estamos muy entusiasmados de ver a niños, adultos mayores y todos los habitantes locales y turistas, respirar aire puro, caminar, observar la naturaleza, las aves, alejados del ruido y el tumulto.

Los ciudadanos debemos participar en la construcción de esta ordenanza. Es equivocado pensar que un espacio de conservación tan amplio pueda manejarse como un parque de esquina cualquiera. Proponemos que se deje amplia facultad al alcalde para que pueda buscar alianzas público-privadas. Sugerimos que se conforme un directorio que tenga facultad ejecutiva sobre el parque y desarrolle actividades culturales y turísticas, con la agilidad y creatividad que caracterizan al sector privado. La ordenanza propuesta reparte entre muchos departamentos la responsabilidad de su administración. Desarrollar este gran espacio ecológico exige ejecutividad. Así se lograría autonomía administrativa con miras a constituir una unidad de servicio sostenible.

¡ABRAN LAS PUERTAS!

https://www.facebook.com/share/p/19B8LFVzSV

Compartir publicación