Compromiso de los latacungueños

“Las opiniones publicadas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan la opinión de la Asociación de Cotopaxenses Residentes en Quito. Todas las opiniones han sido publicadas con la expresa autorización de sus autores.

Latacunga cuenta con un conjunto de espacios con historia que son parte de nuestra cultura, sobre la cual se fraguó y consolidó la ciudad, son varios rincones municipales que actualmente adornan nuestra urbe, la Casa de los Marqueses hoy convertida en el Museo de la Ciudad; la Casa de Hacienda Obraje Tilipulo, la Casa Municipal de las Artes; y, la Casa Municipal Aranjuez, inmuebles restaurados convertidos en verdaderos laboratorios de trabajo, trincheras donde servidores municipales enriquecen con su diario esfuerzo episodios y hechos antropológicos, históricos, culturales y étnicos, que respetan a hombres y mujeres de esta tierra en sus tradiciones y creencias, resaltando el pundonor del hombre de esta noble tierra y la belleza de sus mujeres, demostradas en sus realizaciones amistosas, dignas y fraternas; síntesis propia de habitantes apegados a sus usos y prácticas, con un inmenso afecto a su localidad, sus costumbres, tradiciones y manifestaciones culturales.

Tenemos el Lago Flores (la laguna), las ricas hallullas, los quesos de hoja, las exquisitas chugchucaras. En particular la Fiesta de la Mama Negra en los meses de Septiembre y noviembre; fiesta mayor que nos identifica a los latacungueños dentro del Ecuador y en el mundo. Se trata de una fusión entre costumbres indígenas, otras traídas de España y podríamos decir africanas, lo que si podemos enfatizar es que ese sincronismo ha dado como resultado un mestizaje cultural. Esta Fiesta Mayor de septiembre y noviembre a partir del 1 de noviembre de 2005, tiene la calificación de “Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado”. Por tanto, es obligación de todos los latacungueños y residentes en esta ciudad, defender esta valoración patrimonial, comprendiendo que el riesgo más inmediato que enfrenta no es solo la falta de cuidado que autoridades y ciudadanía estamos obligados a guardar en lo más esencial “la originalidad”, sin debilitar en lo más mínimo las prácticas culturales ancestrales de esta fiesta que nos identifica.

En medio de este panorama en el Ecuador nos encontramos con dificultades para custodiar nuestros patrimonios. A la fecha conocemos de fiestas patrimoniales como la Diablada que se realiza en el Cantón Pillaro y otras que lamentablemente por no respetar la Ley, ni las disposiciones del Instituto Nacional de Patrimonio; institución que fue creada justamente para cuidar y preservar la memoria colectiva que nos brinda la historia, la antropología y la comunicación ancestral, corren el riesgo de perder su calidad de patrimoniales.

Los latacungueños debemos dejar de ser actores pasivos y convertirnos en verdaderos partícipes directos de la defensa de nuestro patrimonio cultural; hagámoslo respetuosamente -con mucha pasión-, tomando en consideración que al hacerlo, no estamos únicamente preservando rituales y/o festividades, sino y fundamentalmente que comprendamos que en este cuidado y protección cultural nos encontramos y nos identificamos., es este nuestro compromiso de latacungueños.

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