Se hizo medico en España, cursó sus estudios superiores en la Universidad Complutense de Madrid, donde fue distinguido con la calificación “CUM LAUDE” y galardonado por la Academia Médico-Quirúrgica Española con el Premio “Gregorio Marañón”. Medico por vocación –como decía en sus amenas conversaciones-, legalmente autorizado para el ejercicio de la medicina, esto es dotado de los suficientes conocimientos para ejercer este arte y esta ciencia para evitar las enfermedades, curarlas, prevenirlas y combatirlas, buscando su alivio, haciéndolas más llevaderas.
Se convirtió en el más notable medico investigador de la realidad biológica y social del Ecuador y en uno de los más connotados especialistas del continente, sus investigaciones trasladadas a libros sirven para la docencia en diferentes universidades nacionales e internacionales. “El Subdesarrollo biológico” y “Bocio y sal yodada en el Ecuador”, que en su momento constituyeron un aviso de alerta para las autoridades de salud y bienestar social, para que corrijan sus equivocadas políticas en esta materia, que vuelvan sus ojos en favor de los marginados y pobres; pero, fundamentalmente de la población indígena y campesina abandonada a su suerte por el Estado en materia sanitaria.
Profesor Principal de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central y luego de la Universidad San Francisco de Quito, profesor invitado a diferentes Universidades de varios países, emérito conferencista de la realidad nacional en el Instituto de Altos Estudios Nacionales –IAEN-. Fue médico del Seguro Social Ecuatoriano y luego Director Nacional Médico del Seguro de Salud Individual y Familiar. Por sus importantes estudios de especialidad le otorgaron el Premio Internacional “Rey Balduino” para el desarrollo (1982). El Premio que otorga el Gobierno Nacional en Ciencias “Eugenio Espejo” (1993). Condecoración de la Orden Nacional “Honorato Vásquez” en el Grado de Comendador, como reconocimiento a su investigación plasmada en el libro “Estudio Piloto para el Establecimiento del Plan Nacional de detención del Hipertiroidismo Congénito (Retardo mental de causa tiroidea) en la República del Ecuador.(Hipertiroidismo Neonatal).
Latacungueño de férrea y rigurosa formación académica, gran lector no solo de bibliografía de su especialidad, sino en general de cultura, ciencia, política y la economía; imaginativo, soñador de esas utopías que le permitieron en vida seguir caminando en la búsqueda de un mejor Ecuador. El Doctor Andrew Víctor Schally, Premio Nobel de Medicina y Biología, le integro a su Grupo de Científicos Investigadores sobre las hormonas Hipotalámicas.
José Rafael Varea Terán, un científico-demócrata que entrego su talento y carácter al servicio de la patria y de la humanidad, ese fue siempre su objetivo de vida en sus largas horas y días de investigación. Convencido demócrata llego a aceptar una postulación a la Vicepresidencia de la República, persuadido de que la democracia debe garantizarse por sí sola, en base a la responsabilidad que se impongan gobernantes y gobernados. Me enalteció con su amistad, -fue y así lo recuerdo- hombre de conducta acrisolada, compromiso social intachable y de una pasión ética y moral inmensa.
En el mes anterior (febrero) se cumplieron 10 años del abandono físico de José Rafael de este mundo; recabando en sus libros, crónicas, reportajes, investigaciones, nos podemos dar cuenta de que en sus obras escritas reflejaba realidades, situaciones y circunstancias, sus investigaciones por y para mejorar las condiciones de vida de los más pobres. Nunca busco reconocimientos -por el contrario- José Rafael Varea Terán accede a la historia -haciendo trascendente- su incansable interés por la investigación científica y su vocación médica, su existencia positiva e intelectualidad talentosa. Les invito a leer su libro “Para Enfermos y Sanos” (Quito-Ecuador 1990). Mi abrazo a sus hijas y uno especial para Marco su hijo que opto por la investigación económica y social dentro y fuera del pais.