Con inusitada efervescencia la ciudad y el cantón Latacunga se encuentran al momento en una verdadera pre-campaña electoral para optar por el “sillón de Don Rafael Cajiao Enríquez”. De lo que conocemos tenemos entre 16 y 18 pre-candidatos a la Alcaldía de la ciudad y cantón Latacunga. Sin duda alguna, este número exagerado de aspirantes no le hace ningún favor a nuestra débil democracia local, contrasta totalmente con el empeño y las aspiraciones que tenemos los latacungueños de encontrar un verdadero líder que unifique mayoritariamente a la colectividad, gane las elecciones con legitimidad y no llegue a administrar la ciudad y el cantón con un mínimo porcentaje que apenas pase del 20% de los votos.
La ciudad y cantón Latacunga son patrimonio de los latacungueños, sus 10 parroquias rurales y las 5 urbanas; sus habitantes, reconocemos nuestra historia y patrimonio, esencialmente la actitud de su gente que por generaciones y pese a diversos problemas, ha logrado mantener su tradición, costumbres y hábitos de vida en sus calles y plazas, en su territorio, en sus edificios públicos y privados, de alguna manera, su centro histórico, en donde existen limitaciones para mantenerlos.
Entrando en el tema, cierto es que la Ley Suprema de la Republica establece el derecho “a elegir y ser elegido”, pero del enunciado constitucional al hecho mismo, es indudable que no todos estamos preparados para administrar con éxito nuestra ciudad y cantón. Son grandes y apremiantes las necesidades que deben ser atendidas con urgencia, porque su solución oportuna contribuirá a mejorar la calidad de vida de los latacungueños; la dotación de servicios básicos de calidad, agua potable, alcantarillado, aceras, bordillos, calles y avenidas de primer orden, sin lugar a dudas cambiarían la imagen de nuestra ciudad, atraería turismo y crearía trabajo e ingresos para su población.
Latacunga carece de áreas verdes, de verdaderos parques de reencuentro familiar y de estímulo al visitante, su aspecto de ciudad capital de la provincia, debe ser cuidada, con programas permanentes de reconstrucción de calles y aceras, construyendo nuevas, manteniendo la ciudad limpia, optimizando el transporte urbano, el tránsito vehicular y peatonal, reactivando sectores y barrios deprimidos, coadyuvando a combatir la inseguridad, desconcentrando la administración municipal, ubicando los servicios administrativos en sitios dispuestos en los cuatro puntos cardinales de la ciudad y las parroquias rurales.
Latacunga requiere de un verdadero líder que conozca de urbanismo y desarrollo; un planificador del presente, sin dejar de lado el futuro; que se sume a los esfuerzos nacionales por brindarnos seguridad, que respete la historia de la ciudad; que promueva la descentralización de la administración en las parroquias rurales, que se comprometa a efectuar un tratamiento a la penosa obesidad burocrática; necesitamos un adalid que en calidad de Alcalde deje de lado su interés personal, de grupo o de partido político, por los indispensables y necesarios que le permitan a nuestra ciudad y cantón salir definitivamente de este penoso estancamiento. Latacunga requiere de un Burgomaestre que verdaderamente la conozca, la haya vivido y la ame y en esa condición trabaje por su engrandecimiento. Latacunga requiere un Alcalde que entienda de políticas públicas municipales, que este cierto de que la inversión en proyectos de infraestructura debe ser objeto de asesoramiento de la Academia y la sociedad civil profesional, pero adicionalmente, deben ir acompañados, además, por una total transparencia.
Queremos sentirnos representados y liderados por ciudadanos(as) que se jueguen por el porvenir de nuestra tierra latacungueña, donde volvamos a vivir con menos contrastes; queremos una ciudad y cantón de oportunidades e inversiones, donde el servicio público no aparezca como dadiva politiquera, sino como un derecho de todos, donde la educación pública y privada recobren la iniciativa de formar ciudadanos como regla general y no como excepción.